Por qué no son creíbles los datos de la UCA sobre pobreza



Osvaldo Quinteros-. El Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), sostiene que de un año a otro, la pobreza infantil creció un 2 %. Hasta hace muy poco, sociólogos kirchneristas con ànimos de reinventar la profesión para agradar al poder, decían en los entonces medios oficialistas, que estos datos carecían de validez. Lo decían por mercenarios pero no por eso sin una base científica.
Existe un consenso mínimo en la literatura que existe sobre la pobreza en que la misma es el resultado de procesos sociales y económicos (también tiene factores políticos y culturales) en los que las personas se encuentran privadas de bienes y oportunidades a las que tiene derecho cualquier ser humano. En nuestro caso, esos derechos humanos mínimos están plasmados en la Constitución Nacional pero se da la paradoja cínica de que el Poder Judicial no se da por enterado de que existen leyes y una Constitución.



La Iglesia Católica compite con los diversos gobiernos de turno y con la oposición (cuando es peronista) acerca de quien manipula y controla la administración de la pobreza en la Argentina, por eso, es que insiste en publicar datos duros sin dar explicaciones al respecto sobre como se obtienen y desde donde recogen los datos. En Argentina, la Administración de la Pobreza es un negocio fabuloso en el que hay muchos competidores de peso institucional.
Llama la atención que los datos sobre infancia se den a conocer en medio del debate en el congreso nacional sobre la despenalización del aborto, tema candente en la agenda de la cúpula eclesiástica, que aunque se dicen célibes creen tener el monopolio sobre la sexualidad ajena. Como los ancianos célibes no son tomados en serio cuando hablan de la sexualidad ajena, para conservar su poder y seguir acumulando subsidios, se enfocan en manipular la pobreza. Cuanto mayor es la pobreza en un país latino, más poder tiene la Iglesia Católica. Por eso es que tiene mas poder en Bolivia (donde hay una mayoría indígena) que en Italia, donde tiene su teocracia bancaria gracias al líder fascista Benito Mussolini. Si hay alguien a quien no le conviene que baje la pobreza, es al episcopado católico, dado que sus ampulosos lujos se basan en manipular a los pobres y contenerlos para que no exijan que el poder respete sus derechos constitucionales.
Es por eso, que es poco confiable tomar las cifras publicadas por cualquier institución que manipule a los pobres y haga de ellos un negocio,  ya que por un lado coinciden con las oficiales del INDEC (las que dan cuenta de los ingresos por hogar) y por el otro aumentan en un número considerable, sin explicar de donde fueron obtenidos los datos. Y sin mencionar que tal aumento les conviene.

¿Cómo puede ser que sostengan que en Argentina la pobreza infantil creció un 2% mientras que el INDEC señala lo contrario?
El mecanismo es muy sencillo y tiene que ver con cómo se entiende y cómo se mide la pobreza. Ya se ha hablado en otras notas sobre este tema, en este caso,  tiene que ver con que -según sostienen desde la UCA, pero no permiten la verificación independiente de que lo dicen es cierto, por lo tanto, carecen de validez científica real- tuvieron en cuenta la alimentación, el acceso al agua corriente, el tipo de vivienda que habitan, la salud y educación, y no los ingresos recibidos, ya que si se toman los ingresos recibidos los indicadores dicen que la pobreza en la población de 0 a 17 años cayó de 47,5 a 42,5 por ciento en 2017. Sigue siendo enorme pero obviamente tiene menos impactos en los medios de comunicación sensacionalistas.

El INDEC mide sus datos a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPA) y la UCA lo hace con  la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA). La diferencia entre ambas no está en el tamaño sino en las poblaciones representadas. Las dos estudian hogares urbanos y se intersectan a nivel geográfico pero no representan a las mismas poblaciones. Pero la EDSA -aunque con menor cobertura nacional- tiene mayor representación territorial ya que considera aglomerados de menor tamaño que la EPH. Es esto lo que explica en gran medida que los hogares ricos tengan un menor peso en la EDSA en comparación con la EPH. De ahí la diferencia entre algunos indicadores.
Entonces ¿Se puede sostener que los indicadores de la UCA sean nacionales?
No. Por una sencilla razón: Las condiciones de vivienda, no son las mismas en Islas del Ibicuy que en La Matanza, como tampoco lo son los hábitos alimenticios, el acceso al agua potable o las formas de recreación de los niños.
Lo que tampoco señalan los informes de la UCA es cómo la pobreza y la exclusión social impactan sobre el crecimiento, el desarrollo integral y la salud de los niños, sobre todo cuando sus efectos se imponen desde etapas muy tempranas de la vida y en forma continua.
Entre la pobreza económica y sus consecuencias, actúan mecanismos sociales intermediarios que interaccionan y potencian el impacto de las carencias materiales, que termina afectando las posibilidades de integración social y económica futuras, reproduciendo los mecanismos en los que se sostiene la pobreza. Para alegría de las instituciones que lucran con "sentirse dolidos" por la pobreza.
Lo que la iglesia católica y su universidad tampoco dicen, es la cantidad de casos (y los lugares) que tomaron para la obtención de los datos. Tampoco proponen medidas al respecto, por lo tanto es evidente que la disponibilidad de estos datos, sin mediar una propuesta para abordarlos y poder solucionarlo solo persigue un fin comunicacional. La carencia de leyes sobre encuestas truchas que existe en Argentina, posibilita este fraude de la Iglesia Católica.
Bajo las leyes italianas al respecto, estarían presos los organizadores de este fraude comunicacionalque busca aumentar sus ingresos para "combatir la pobreza", servicio que viienen prestando desde hace tres décadas con resultados deplorables pero cada vez con mas poder. No resistirían una mínima auditoría judicial, pero siempre hay que tener en cuenta que miden en qué grado el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial incumplen la Constitución Nacional. Así que ¡quién va a atreverse a juzgarlos!