Por qué los jóvenes no quieren ser ingenieros

Ezequiel Bauman-. Vivimos en una sociedad donde los jóvenes no perciben el futuro a largo plazo, por lo que la elección de que carrera universitaria a estudiar, se reduce a una cuestión de gustos y de comodidades o gastos (no tener que viajar a otra ciudad) relegando la proyección laboral a un segundo plano.


El 20% de los empleos del sector privado están vinculados a los campos de la producción, el diseño y las construcciones, se requieren más ingenieros y arquitectos, además de técnicos en todo lo referido a la generación de energía y los procesos industriales (de los que el porcentaje de títulos de carreras representan menos del 10% del total). También faltan profesionales dedicados al agro y los alimentos.

La destrucción paulatina y gradual de la red nacional de educación técnica, sin dudas es uno de los factores que mas afectó para que los jóvenes no opten por estudiar carreras vinculadas a la ingeniería.
Derecho, Administración, Medicina y Contabilidad son las carreras de grado que mas se estudian, sumadas a las carreras vinculadas a la docencia. No es casualidad que estas sean las mas elegidas, en una provincia donde la posibilidad de conseguir un trabajo está asociada al sector público y no al ámbito privado.



Y por el contrario las ingenierías donde la empleabilidad de los egresados en el sector privado está prácticamente garantizada son muy poco elegidas.
Pero estas carreras no sólo no tienen problemas de inserción, sino que son los que perciben mejores salarios. Sin embargo no son las mas elegidas en la región. Y sí lo son las que menos posibilidades de acceder al mercado laboral tienen: Trabajo Social, Psicología, Ciencias Económicas y docencia. Hay una excepción en la provincia que es la carrera de Enfermería que es muy elegida entre los jóvenes y tiene un alto grado de absorción de sus egresados al mercado laboral.

Si bien, en su momento desde el gobierno nacional se tomaron medidas para incentivar el estudio de carreras consideradas "estratégicas" a partir del otorgamiento de las Becas del Bicentenario y con el reconvertido Plan Progresar, no alcanzó para cambiar el paradigma en nuestra provincia. Los jóvenes siguen optando por carreras de mayor facilidad en el cursado y hoy en día sobre todo, que no signifique grandes erogaciones económicas.

La UADER que pertenece a la provincia y tiene muy poca vinculación nacional, por ejemplo no tiene materias vinculadas a la ingeniería o al desarrollo de la industria agropecuaria. Y las que tiene tienen muy poca demanda entre los jóvenes. Para dar vuelta la situación se podría instrumentar un programa que desarrolle una gran intensidad vocacional y una política sostenida en el tiempo para que los jóvenes se interesen verdaderamente en esas disciplinas.

En cuanto a carreras orientadas al agro  y a la producción son muy importantes para pensar a futuro ya que los conocimientos sobre diseño, la implementación, la operación y control de sistemas de procesamiento industrial, el fraccionamiento y envasado de alimentos serán muy valorados de acá a 20 años.

Tener en cuenta no solo al mercado, sino también el aporte para el desarrollo industrial y económico desde el ámbito público es fundamental a la hora de estudiar carreras universitarias con proyección a futuro. En este sentido, en nuestra provincia, la única que ha avanzado es la UTN quien lanzó por ejemplo una diplomatura en energías renovables y eficiencia energética.