No va más



Osvaldo Quinteros-. La timba financiera mostró sus límites y pegó en la línea de flotación del gobierno. Si bien todos pagaremos las cuentas durante los próximos gobiernos, esta vez la crisis golpeó de lleno en lo que el electorado de Cambiemos se creía imbatible: el manejo de la macroeconomía. Caído ese velo, lo que queda es una gran desconfianza en el gobierno, la ilusión de que termine bien y pueda haber una transición con paz social y que Macri se anime a cambiar algo realmente. A dejar algún legado positivo. Hoy por hoy, no lo ha logrado. Hasta ahora, el gobierno nacional no ha hecho nada positivo que tenga el volumen político como para ser recordado por la historia.

Esto no va más. El modelo económico del macrismo es un constante ataque a la mayoría de la sociedad, aún con un discurso emotivo (aunque vacío) y tratando de explotar al máximo la grieta con el kirchnerismo, que ya no da igual rédito que hasta hace poco. No es que uno integre "el Club del Helicóptero" ni quiera que le vaya mal al Presidente. Tampoco es que uno adhiera a sus detractores mas torpes.



Hasta del círculo ideológico del actual Presidente le están señalando que así las cosas no van mas, que tarde o temprano tiene que cambiar. Pero insiste en la dirección equivocada. Economistas de centroderecha, la mayoría de los radicales, exfuncionarios que se mantienen cerca y hasta altos integrantes del gobierno en off, hablan ante una prensa condicionada sutil pero eficazmente. Coinciden en un diagnóstico aunque provengan de distintas ideologías y posiciones: el modelo económico puede estallar. Macri no quiere escuchar. Se encierra a leer su Diario de Yrigoyen -ya sabemos cuál es- y recién se entera de la bomba hipercalórica que armó por la prensa especializada de derecha del exterior.
Las principales malas noticias durante el gobierno de Macri provinieron de la prensa extranjera. Esto fue así por el alineamiento de los grandes medios con Macri, el condicionamiento al resto de los medios y la baja credibilidad de los medios K, cuyos jefes no pagan los sueldos ni pagaban las cargas sociales. Fue un período de grieta falsa, de información sesgada, de muchas operaciones de los servicios de inteligencia y de desinformación sobre la sociedad, que un día se despertó con una corrida cambiaria, la paralización total de la economía y las esperanzas por el suelo.

A pesar de esta desinformación deliberada y sistemática, la sociedad igual percibe que las cosas van mal y ya no se cree que todo sea culpa de la "pesada herencia". El gobierno de Macri ha mentido mucho. Su optimismo berreta ya denota su cinismo.
Hay remarcaciones de precios diarias, desabastecimiento, crecimiento de la miseria y la criminalidad. Una suma de problemas financieros que tienen su reverso en el megaenriquecimiento de los funcionarios y sus amigos. Por eso al gobierno le obsesiona tanto condicionar a la Justicia. Una Justicia Federal que está tan sucia que es fácilmente manipulable por los servicios de inteligencia, usados por este gobierno de manera descarada como ningún otro llegó a tanto en tiempos democráticos.
Todo el plan gubernamental es mentir y maquillar las cosas para lograr la reelección de Macri, al costo que sea. ¿Y después, en caso de que lo lograra? .

El grado de improvisación, impericia y corrupción en la gestión gubernamental es alarmante. Que sea corrupción vip y que se enmarque en un gobierno de clase sobreideologizado, que mira el déficit fiscal para rebajar jubilaciones mínimas pero no para pagar con reservas la generosa fuga de capitales, habla a las claras de que viven otra realidad, aunque nos quieran hacer creer que a través de los timbreos tienen contacto con la gente. Si fuera cierto, no serían tan cínicos.