No me escondo



Sergio Varisco-. Hace tres años, dije que trabajaremos sin descanso para lograr salir al final del mandato con la frente bien alta. Y luego de eso, poder seguir caminando las calles y saludando a los vecinos. Dando las explicaciones que se requieren como siempre lo he hecho.
Hoy, como entonces o más que entonces, acaso con las fuerzas que insuflan las horas menos cómodas, ratifico mi interés de sostener esa premisa.


Soy un vecino de Paraná y soy el intendente ungido por el voto popular. Eso me convierte -como lo dijimos también al momento de asumir- en el primer servidor público de la ciudad. Queda claro que no me he amparado en ningún privilegio porque entendemos que la función pública no es privilegio personal, no es prerrogativa individual sino que es compromiso, es mandato social, es vocación transformadora.
No tengo nada que esconder y no hemos intentado nada que no haga cualquier ciudadano en cumplimiento con la ley.  En respeto con la división de poderes y consustanciado con la idea de que el ciudadano es soberano y es sujeto de derechos pero también de obligaciones.
No me escondo y una vez más digo que soy el primer interesado en la verdad.
Por eso dejamos trabajar a la Justicia y colaboraremos en todo lo que esté a nuestro alcance.

No nos hacemos eco de amarillismos rimbobantes, ni nos desalientan los agoreros que desde algunos medios de manera aviesa y validada en intereses sectoriales anuncian catástrofes y adjetivizan con el rencor de los perdidosos.
Nosotros vamos a seguir trabajando como siempre. Me verán recorriendo las obras, atendiendo a los vecinos, gestionando para el bien de la ciudad y de todos y todas los paranaenses, pero también dando las respuestas que me sean requeridas desde la Justicia.

Nunca pensamos que el camino sea fácil. Nunca pensamos que intentar encauzar una ciudad no tendría sus costos y que la exposición pública no tiene sus riesgos.
Sin embargo, continuamos confiando en la Justicia, y estamos con la conciencia tranquila y la moral enaltecida porque contamos con la única estrategia posible, la de haber actuado bien, en toda circunstancia.