No está resuelta la crisis económica

Ezequiel Bauman-. Al margen de las complejidades de la jerga financiera, la crisis económica está lejos de estar resuelta. Más aún, tiene un carácter estructural al que no se le suele prestar atención, absorbidos por la coyuntura. De esta manera, las crisis en Argentina se vuelven cíclicas.


La histeria galopante de los llamados "mercados", que en realidad son los bancos, fondos de inversión y aventureros de baja moral que se enriquecen de manera poco ética pero lamentablemente casi siempre legal; nos conducen a un estado de excitación que de vez en cuando, por la complacencia de los medios para con el gobierno nacional, aparentan traer tranquilidad.
Sin embargo, esa tranquilidad es tramposa.
Los problemas estructurales de la economía argentina vienen de larga data y lejos de estarlos resolviendo, el gobierno los está agravando. Aún cuando logre patear los problemas para mas adelante. Tal y como sucedió cuando aparentemente se "frenó" la corrida cambiaria.

Argentina tiene una estructura impositiva regresiva y unitaria, a la par que mas de un tercio de su economía se maneja en la ilegalidad, o sea, "en negro".
Esto explica que tenga una economía de desarrollo medio, con grandes recursos naturales explotados por un puñado de empresas y fondos de inversión, que dependen de los precios internacionales de las materias primas. Esta internacionalización de la economía argentina, así como su carácter unitario y su regresividad impositiva son los datos claves para comprender las constantes crisis, que a su vez aumentan la ya de por sí elevada desigualdad social.

Para financiar las industrias, que nunca pueden competir en el exterior y para comprar los insumos importados que requieren, se necesitan las divisas internacionales que aportan las exportaciones de materias primas.El precio en que estas se paguen, es vital entonces. También el precio del dolar, dado que a un dolar mas alto, menos importaciones -para quienes tienen que competir con el exterior, como algunos fabricantes de productos- y mayores pesos se ganan en las exportaciones. El problema es que la suba del dolar se traslada a los precios internos, se encarecen los insumos importados y los salarios, a partir de su menor valor adquisitivo, deprimen el mercado interno. La inflación se come los efectos positivos de la devaluación, la gente advierte que pronto habrá otra, va a comprar dólares y vuelta a empezar un círculo vicioso que nos atenaza desde hace décadas.