Los hipócritas

Martín Vázquez-. Cambia, todo cambia. Sobre todo los hipócritas. 



¿Dónde quedaron los radicales que se la daban de progresistas? ¿Dónde están los que se llenaban la boca hablando de republicanismo, división de poderes, defensa de las instituciones?
Ahora que el Presidente Macri anuncia que va a vetar una ley antes de que esa ley siquiera esté preparada, ahora que ante el descalabro financiero que armó para que los Fondos Buitres se lleven hasta las migajas de un país despojado y Macri le abre la puerta a la invasión extranjera, abandonando el gobierno en manos del Fondo Monetario Internacional, ahora que el empobrecimiento ilícito de las mayorías que generó este gobierno de ricos empieza Macri a pedir que el Ejército reprima a los que protesten, ¿dónde están los republicanos? 
¿Siguen igual de preocupados? ¿El poder les calmó sus almas sensibles?
¡Caraduras!
Seguramente están muy ocupados leyendo la prensa oficialista -que se benefició de un decreto que eliminó la ley con mayor consenso democrático: la Ley de Medios- publicando filmaciones y audios que la SIDE obtiene ilegalmente de políticos opositores y periodistas que no sean del agrado de cavernícolas como el imbécil de Fernando Iglesias.



Otra vez la derecha hará pelota todo. En esto hay consenso entre alcahuetes de SOCMA y personas normales: la única diferencia es solo el cuándo. Si le estallará el país cuando estos atorrantes estén gobernando o si será el próximo gobierno el que tenga que lidiar con este desastre, mientras todo el gabinete actual esté en el extranjero, en las guaridas fiscales donde guardan la guita que no están robando.
Lo único bueno de todo esto es que la derecha no vuelve a ganar nunca más una elección por los próximos 20 años, que el radicalismo desaparecerá y que la cínica y mentirosa de Carrió tendrá que volver a su lugar en el mundo: Punta del Este.
Los salva la paciencia enorme que tiene la gente por los nefastos antecedentes de esta misma Alianza, cuando en el 2001 se rajaron en helicóptero luego de una masacre en todo el país. La gente sufrió mucho. Por ese trauma, solo por ese trauma y no por los focus groups y las encuestas compradas, es que todavía no se ha incendiado el país.
No se puede usar a la gente como laboratorio internacional para ver hasta dónde es posible saquear un país y, sin guerra ni invasión mediante, dejarlo peor que Libia, Haití, Irak, Afganistán, Siria.