La pata progresista de Cambiemos



Osvaldo Quinteros-. Cambiemos es el resultado del fracaso de UNEN, aunque en algunas provincias, el Partido Socialista o Libres del Sur, que integraron junto a Pino Solanas UNEN, aún integran esta coalición de centroderecha, como en Mendoza en el caso de Libres del Sur y en varias provincias del norte en el caso del socialismo.
A su vez, muchos de los votantes de Margarita Stolbizer, yo diría la gran mayoría, fueron a parar algunos tras las PASO, otros en el balotage, hacia Cambiemos.
Cierto que ese conglomerado policlasista que fue Cambiemos y ahora está en duda, estuvo siempre unida por el espanto mas que por el amor, diría Jorge Luis Borges.


El giro del gobierno, especialmente del Presidente Macri, hacia una centroderecha mas nítida y con menos matices, congelando sus iniciativas para el público progre como combatir el nepotismo (no se avanzó en nada, solo renunciaron dos funcionarios), posibilitar el debate sobre el aborto, mantener y ampliar algunos planes sociales, la "reparación histórica" a los jubilados, etc; ya quedaron atrás o tapados por la nueva narrativa gubernamental, mas propia de la larga tradición de la derecha argentina y su obsesión por el déficit fiscal que siempre a su pesar termina agrandando y deriva en el ajuste sobre los salarios, jubilaciones y planes sociales detrás de ese objetivo, que en sus manuales derivaría en una lluvia de dólares del exterior para inversiones productivas. Puro voluntarismo o algo peor, cinismo.

Sin embargo, Margarita Stolbizer decidió acercarse a Sergio Massa, en vez de construir en el espacio que le está regalando el gobierno, el de los votantes progresistas no peronistas. A la vez que Massa, resultadista y oportunista como es el ex Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, se enredó en el fiasco que viene siendo el llamado Peronismo Federal. Tampoco está teniendo éxito en este giro táctico que, al parecer, solo busca renovar las bancas de los habituales monobloques del progresismo.
El Partido Socialista, que controla la gobernación de Santa Fe, busca reformar la Constitución Provincial para permitir la reelección del actual mandatario provincial. Ahí agota sus energías y es, de facto, una renuncia a armar un proyecto nacional.
En Ciudad de Buenos Aires acompañaron al ex embajador en los Estados Unidos y ex funcionario K, Martín Lousteau, metiéndose en la interna de Cambiemos, con malos resultados.
En Entre Ríos, otro ejemplo, llevaron a un peronista saltinbanqui como cabeza de lista, Emilio Martínez Garbino, que hizo el papelón electoral de su vida con magros resultados.



El espacio está vacante. Lo mas probable es que se agigante y alcance unos diez puntos para las elecciones de 2019, diez puntos que se le restarían a Cambiemos y que serían fatales si logran impedir una segunda vuelta. Por eso también el gobierno trata de taponar cualquier estrategia de este tipo.
Margarita Stolbizer, abonada a los canales del Grupo Clarín, solo puede aparecer cuando critica al gobierno anterior. No cuando critica al gobierno actual.
Elisa Carrió, aunque está para el manicomio, termina conteniendo a esos votantes progresistas poniendo dentro de Cambiemos los debates éticos (con la habitual doble vara moral de la derecha argentina) que hacen alejar a los progres. Pero le juega en contra la insensibilidad del gobierno, la altísima corrupción y la ineptitud económica que muestra el gobierno nacional. A eso, no hay con qué contrarrestarlo. Ni siquiera, como le gusta a Carrió, exacerbando los impulsos mas bajos de la sociedad.

Por su parte, el peronismo, hegemonizado en los medios oficialistas o K por el kirchnerismo, siente que esos dirigentes progresistas compiten con su eventual electorado, o por lo menos un sector de su electorado que busca volver a seducirlos junto al peronismo. Eso fue Unidad Ciudadana. Pero los malos resultados de esta nueva formación a medida de Cristina Kirchner, muestran las limitaciones de esta estrategia. Taponar a los sectores progres no peronistas pero críticos del macrismo, no es buen negocio para el peronismo en general y para el kirchnerismo en particular.
¿Estarán a tiempo de darse cuenta?