¿Es negocio hacer poesía?

Joakito-. Por elección o necesidad han existido muchos poetas importantes que se ganaron la vida trabajando en los negocios, aunque ninguno de ellos vio en esto una experiencia sobre la cual escribir. Otro poeta estadounidense, T. S. Eliot, pasó la década más productiva de su vida en el departamento internacional del Lloyds Bank de Londres, sin embargo sobre esta experiencia escribió muy poco. Un mundo sin imaginación, espíritu o percepción, así suele definirse el mundo de los negocios, un mundo totalmente ajeno a la poesía, y del cual es el universo del que la poesía siempre ha tratado de escapar.


En la década del sesenta Gabriel Zaid, poeta y ensayista mexicano publicó “Negándose a recitar”. En esta obra Zaid sostiene que la poesía no es negocio porque la sociedad tiende a rechazar el modo de vida del poeta y a nadie le interesa la alta literatura, y que para ganarse la vida los poetas deberían dar clases aunque seguirían siendo ninguneados por la sociedad.
Cualquier poeta de antemano va a  renegar del mundo de los negocios, sin embargo hoy en día y a pesar de la sentencia de Zaid,  cualquier poeta es valiosísimo para quienes manejan las empresas ya que los poetas somos una especie de pensadores sistémicos muy originales: Miramos los entornos más complejos y reducimos esa complejidad a algo que cualquiera pueda entender.
Cuaáto se ahorrarían las empresas en encuestas o los focus groupes para evaluar determinado producto si leerían poesía. Es la poesía la que nos hace capaces de apreciar la belleza y el misterio del sabor y textura de una galletita, o un alfajor; o la comodidad de determinada ropa, por humilde que sea.

También podríamos reformular la pregunta y plantearnos ¿Es el arte -la música, las letras, o la pintura- un modo de ganarse la vida? Creo que no. Los hechos artísticos no tienen nada que ver con los modos de producción. El planteo de que se puede "vivir del arte" está íntimamente ligado al neoliberalismo populista de los últimos años que introdujo los conceptos de "bienes culturales" y así de un día al otro nos encontramos con un montón de escritores que eran businessman de día y poetas por la noche. No voy a negar que es un contraste interesante siempre y cuando esto se traduzca en la producción literaria, ya que todo el mundo disfruta las historias de una doble vida e identidades secretas.

Lo que es necesario a largo plazo -si lo que se pretende es ganar dinero con la poesía- primero es no pensar en el dinero, ya que es muy difícil. Simplemente hay que sentarse a escribir poesía pensando que es lo que gusta, dándolo todo y trabajando en cada poema puesto que a veces es mejor la calidad que la cantidad. Y después mucha paciencia, poco a poco se puede empezar a ver  frutos y quizás en un futuro ganar dinero. Pero sobre todo si uno insiste en la idea del negocio, la poesía debe ser escrita no para ser famosos, tampoco para contentar a la gente sino para sentirse orgulloso de los versos  realizados.