El núcleo duro de apoyo al gobierno



Osvaldo Quinteros-. A pesar de que la corrida cambiaria fue dolorosa para el país y tendrá secuelas sociales estragantes, pasaron varias cosas raras, que hay que prestar atención desde la política.

La aguda mirada de mi colega es un pensamiento lateral al que nos venden empaquetado. Pero yo le pondría matices.
En primer lugar, las regulaciones del Banco Central en medio de lo peor de la corrida, desguarnecieron de fondos a los bancos. Frenaron cualquier negocio inmediato (aumentaron los cheques rechazados y se dejó de prestar dinero a corto plazo o cubrir cuentas al descubierto) y obligaron a los bancos a desprenderse de un porcentaje peligroso de divisas, que no pertenecen a los bancos sino a los ahorristas, mientras los bancos oficiales, Nación, Provincia, Ciudad, Eskenazi en Entre Ríos y Santa Fe no vendían dólares por ventanilla con diversas excusas. Un cepo cambiario de hecho, como el instaurado por el gobierno de Cristina Kirchner apenas consumado su triunfo electoral del 2011 y tras fracasar en subir las tarifas (lo que en aquel momento se llamó "sintonía fina") y aún así, durante esta corrida del 2018 no hubo una masiva retirada de fondos de los minoristas. No se vieron colas anormales en los bancos para retirar depósitos ni hubo cacerolazos por el cepo de facto, que encima era según el criterio de los gerentes bancarios y sin reglas claras ni explicaciones como lo había sido en el 2012 por la restricción externa. 
Lo que busco resaltar es que la porción del electorado que es sociológicamente la base electoral de Cambiemos, reaccionó con templanza.  Por lo menos, no reaccionó desesperadamente en relación a la gravedad de la situación.
Si uno mira corridas financieras de nuestra historia reciente, fue este segmento social el que primero salió a protestar y retirar sus fondos, porque históricamente a ellos les han hecho pagar estas fiestas de los gurúes de la city financiera que endeudan al país y después se van dejándonos la cuenta para pagar a nosotros.
Esta templanza del núcleo duro que apoyó a Cambiemos podrá estar desilusionada, pero como tantas veces en nuestra historia, considera que Lo Otro, la alternativa, es peor que lo que hay. Por Lo Otro hay que entender al peronismo en su conjunto, pero especialmente a sus sectores combativos.

Este núcleo duro de apoyo al gobierno es el que se hizo pedazos con De La Rúa presidente no cuando vio que sus recetas lo conducían al fracaso (la vuelta de Cavallo, por ejemplo, tuvo enorme apoyo de este sector), sino recién cuando fracasó. Por eso aún tenían dinero en los bancos cuando la UCR y el FREPASO instalaron el corralito.
Los que tenían información privilegiada o una mirada menos ideologizada de la economía y la política, ya habían retirado sus fondos: esa fuga de capitales se cubrió con el "blindaje", un salvataje parecido al que ahora se busca con el crédito stand by del Fondo Monetario Internacional. Aunque ahora estamos en otro contexto. No hay ataduras para la emisión, principalmente.



Volviendo al punto que nos interesa resaltar en esta nota. Mientras la mayoría de los críticos del gobierno ve solo las bombas financieras que este gobierno arma, las cuales son reales y ya hemos visto cómo le explotan varias en la cara, habría que tener, a mi juicio, una mirada un poco mas matizada sobre lo que está ocurriendo. Porque en la medida en que el gobierno no pierda el apoyo de su núcleo duro de votantes, podrá seguir gobernando con relativo poder y hasta capacidad de fuego electoral. No tiene la vaca atada. Pero tampoco está nocaut.