El momento de alejarme de mi pasado



Osvaldo Quinteros-. El cinismo que rodea a la discusión sobre la alarmante pobreza infantil no hace otra cosa que consolidarla, mientras pasan los gobiernos, los planes económicos y las soluciones milagrosas que nunca solucionan nada.




La inflación torna ridículo contarles a los jóvenes que en este país existió un programa de TV de culto que se llamaba "Todo X 2$".
El nombre del programa aludía a los ya fuera de circulación billetes de dos pesos y a los miles de negocios que, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, desembarcaron con la convertibilidad y se denbominaban "Todo x 1 Peso" o "Todo x 2 pesos". Eran bazares pequeños donde se podía comprar de todo. Desde relojes de pared -otra cosa desaparecida- rollos fotográficos, plantas, libros, platos. Todos los productos salían lo mismo. Dos pesos.
Los comerciantes iban a la aduana y compraban los containers con sobras de las distintas empresas del mundo, aprovechando el tipo de cambio y el modelo que hizo desaparecer la inflación aunque trajo la pobreza estructural de un tercio de la población para siempre. Aún así, Menem y Cavallo gozaban de una popularidad enorme y el grueso de los argentinos creía que finalmente estábamos entrando al primer mundo. Una de las tantas desilusiones que hemos tenido. No sería la única ni la última.
En ese programa de TV, uno de los conductores parodiaba a Mariano Grondona y decía "¿Qué nos pasa a los argentinos?". Luego, con el tono serio, decía una serie de tonterías sobre personajes de la farándula que a nadie le importaban. Hoy la vida y obra de esos personajes de la farándula ocupan horas de TV, portadas de diarios y horas de radio.



Esa fue la pregunta que me hice: Qué nos pasa a los argentinos, cuando leí el último informe de la UCA sobre la pobreza infantil. Ocho millones de niños son pobres en un país rico. El 62,5% de los niños en Argentina son pobres.
Hablar sobre la pobreza "no rinde" en los medios, excepto cuando aparece de vez en cuando un dato impactante como el que acaba de dar la Universidad Católica Argentina sobre la pobreza infantil. Pero desaparece rápido de los medios, que vuelven a las cuitas entre famosos, las cuestiones deportivas y la recurrente crisis económica. Recomiendo la serie de notas sobre la pobreza que escribió Joakito. Se pueden leer en este enlace. 

La pregunta de qué nos pasa a los argentinos, que aceptamos que de cada 10 niños poco más de 6 sean pobres (subió dos por ciento con respecto a la medición anterior), suena cínica, por aquel programa de TV del que hablaba al comienzo de la nota y porque es probable que inmediatamente de conocido el dato, comiencen las peleas sobre si tal o cual partido político es el culpable absoluto de tanta pobreza. O su contracara, igual de desesperanzadora y cínica, que es absolver a todos de culpa y cargo haciendo el movimiento inverso, diciendo que todos tienen algo de culpa.
Este tipo de discusiones, que entretienen audiencias pero no llegan a ninguna conclusión, sirven de poco. El país sigue dando vueltas en una calesita sin encontrarle la vuelta a una política de estado consensuada por los grandes actores y aceptada por una mayoría transversal de la población para erradicar la pobreza infantil, para así poder decir que este país tiene futuro.
Lejos estamos de eso. Lamentablemente.