El fascismo de los festejos patrios



Daniela Sánchez-. Cada 25 de mayo pasa lo mismo. Siempre los actos repiten escenas que reproducen los micro fascismos, aunque el mensaje que quieran dar los gobernantes sean absolutamente diferente (bah, hasta ahí nomás...).


Ya sea en la elección de las coreografías que se dan en las escuelas, o en los propios actos oficiales, al elegir mostrar el baile del pericón -danza tradicional argentina que era bailada en los salones de la aristocracia y que llega a tiempos modernos por el rescate que Sarmiento hace en Recuerdos de Provincia donde cuenta que "hemos fandangueado todos los domingos de un año enredándonos en pericones..."- reiterar el baile de esta danza -aunque haya sido declarada danza nacional- y no recrear una chacarera o una chamarrita o quizas alguna polca -para el caso entrerriano- es repetir los cánones conservadores a los que el fascismo tradicional nos tiene acostumbrado.


Las prácticas microfascistas se expresan también en lo poco ecuménico de estos actos, ya que todos los gobiernos eligen participar de los Tedeum católicos, con exclusividad.
El tedeum es una celebración puramente cristina ("Te Deum Laudamus" significa "A Ti Dios te alabamos" en latín) y es donde los obispos y cardenales de la Iglesia Católica aprovechan para dejar sentada su posición sobre cualquier tema que desconozcan, como si estuvieran en "Hablemos sin saber" los célibes dictan clases de sexo, por ejemplo.



En esta ocasión, en nuestra provincia y en la capital provincial, la iglesia aprovechó la oportunidad -al igual que a nivel nacional hiciera el Arzobispo Poli frente a Macri- y haciendo una mínima alusión a los pobres, centraron su homilía sobre el debate que se está produciendo en el Congreso Nacional acerca de la interrupción voluntaria del embarazo. Los Obispos aprovecharon los micrófonos -que todos los medios oficialistas muy contentos pusieron a disposición- para expresarse en defensa de "las dos vidas".Y no se refieren a su doble vida, tipo la de Ilarraz
Con el cinismo que los caracteriza en Paraná, Monseñor Puígari aprovechó la oportunidad de la homilía cristiana para hablar extensamente en "defensa de la vida" mirando para otro lado y haciendo un silencio omiso a la condena que en los días previos la justicia entrerriana realizara sobre uno de sus representantes (y protegidos, y encubierto por él) por abuso sexual a menores a su cargo. Nada dijeron ni Monseñor Puigarri en la Iglesia San Miguel de Paraná ni el Monseñor Jorge Luis Zordán en la Catedral San José de Gualeguaychu frente al gobernador y el presidente del Supremo Tribunal de Justicia sobre la condena a Justo Illaraz a 25 años de prisión por el delito de abuso sexual. Ilarraz, para más datos, SIGUE SIENDO SACERDOTE.

Como si con el Tedeum no fuera suficiente fascismo, todos los gobiernos, eligen terminar las celebraciones con ese canto de alabanza fascista que significan los "desfiles cívico-militar". De cívico lo único que suelen tener estos desfiles es el obligar a los gurises de las escuelas -no de todas, obvio- a levantarse temprano y marchar con las banderas con una horda de milicos armados detrás. Qué ridículos son los fascistas, pero cómo les gusta desfilar. Habría que poner como Jefe de las Fuerzas Armadas a Pancho Dotto.

Puede que suene muy chupamedia, pero hay un detalle que me gustaría resaltar: el caracter democrático y laico del intendente de Paraná, que mas allá de las formalidades del acto, se notaba en sus gestos y en su rostro el "embole" de soportar semejantes tedios, ya sea el Tedeum primero como después el estar rodeado de uniformes para un desfile. Esta cronista notó que el intendente solo aplaudió cuando frente al palco oficial pasaron los jardines maternales, el Centro Educativo Municipal de Integración y por supuestos ante los veteranos de guerra que en un gran gestó cívico no marcharon con sus uniformes, durante el resto del desfile a Varisco se lo notó siempre incómodo.

Un detalle de color: mientras comía girasoles y presenciaba cómo el milicaje marchaba sobre Alameda de la Federación me percato que ninguna de las bandas militares había tocado la famosa "Marcha de San Lorenzo", al lado mío se encontraba un alto oficial del ejército al que le comento mi asombro de que no suene la marcha alusiva a los festejos patrios remplazada por la "Marcha de Malvinas", el jefe en cuestión me dice que no sabe a que se debe el cambio protocolar, que ellos realizan en todo el país lo que se ordena desde el Comando Superior: pequeña apostilla que muestra que el federalismo solo existe en el chocolate caliente (aunque ahora se importa hasta el cacao y la leche).