El oficio de ser papá



Ezequiel Bauman.- En Argentina, según la Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744) actualmente se otorgan dos días por paternidad, aunque son muchas empresas las que suelen otorgar mas días. Las licencias por paternidad son una prestación que otorga la empresa a sus trabajadores con el fin de que éstos puedan destinar tiempo al cuidado de sus hijos.



Hay algunas empresas que tienen cada vez menos trabajadores, pero que a su vez, a estos trabajadores los tienen bajo buenas y saludables condiciones de trabajo, otorgando por su cuenta, mas allá de lo que indique la ley, mas días de licencia por paternidad y maternidad, ya que creen que extendiéndoles la licencia, logran un mayor compromiso hacia la empresa por parte de los trabajadores.

Si bien los organismos internacionales recomiendan extender la licencia por maternidad, debido a la importancia que tiene para los bebés la lactancia materna -que según la Organización Mundial de la Salud es recomendable hasta los 6 meses- es necesario también el acompañamiento de los padres, al reforzar el vínculo con el bebé: el tener mas presencia en esta situación se relaciona con un mayor desarrollo cognitivo del menor y es un sostén vital para la madre, sobre todo si en el hogar hay otros niños, ya que generalmente la atención de la madre está puesta en el recién llegado.
A su vez, la extensión de la licencia por paternidad contribuye a mejorar por un lado la economía familiar, ya que se ahorran en pagar a alguien que acompañe a la madre o ayude en el hogar, y a su vez, esta extensión aporta a mejorar la salud de la mujeres, ya que existe una menor posibilidad de que la mujer caiga en una situación de depresión postparto.

Si tenemos en cuenta que la tenencia de los hijos -patria potestad- se modificó y ya no tienen prioridad solamente quien es sustento de familia (lo que hacía que la tenencia recaiga sobre padres) es importante entonces avanzar en la igualdad de condiciones a la hora de la crianza.
Siempre se pensó -aunque Argentina en comparación con los países de la región es un poco mas avanzado- que la crianza de los niños y el trabajo del hogar era cosa de mujeres, por eso la ampliación de los días de licencia por paternidad, es un logro no solo en términos de mejora laboral, sino fundamentalmente un logro en la pelea por la igualdad de derechos. Tanto el hombre como la mujer tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones. Entonces, hoy ya entrado el siglo XXI, la crianza de los niños debe ser tarea de ambos, el padre debe estar presente fundamentalmente en las primeras semanas  del bebé.
¿Por qué esta medida es igualitaria? Porque igualdad significa  que los hombres tengamos los mismos derechos para poder ocuparse de los hijos cuando nacen, que los niños vean que su papá les cuida igual que su mamá; porque la igualdad es que las mujeres puedan dedicarse a su trabajo asalariado, a su profesión y a sus hobbies en la misma medida que los hombres y porque la igualdad exige que los empresarios tengan las mismas obligaciones cuando contratan a un hombre que cuando contratan a una mujer.

En una época fue posible establecer políticas diferenciales para que las mujeres cuidaran de los hijos por un tiempo sin que pierdan totalmente su inserción laboral, el mundo laboral del siglo XXI es absolutamente distinto y mucho mas vertiginoso.

Por otra parte, es necesario que además de realizar esta modificación a la ley de trabajo, se realice una campaña para que los empleadores en la Argentina "blanqueen" a los trabajadores. Si no logramos que se formalicen los trabajadores -el trabajo en negro es superior al 30%- de nada sirven las mejoras laborales, o peor aún, generan un sistema de privilegios para algunos. Misma situación pasa con quienes son cuentapropistas o que se inscriben en el monotributo, habrá que ver si el sistema de seguridad social les cubre la licencia a estos trabajadores.
Aunque esta medida -al igual que el intento de equiparación salarial- tiene sus límites. Ya que no es lo mismo la igualdad ante trabajos profesionales, pero no tiene en cuenta las diferencias salariales que se originan en trabajos de menor calificación, como resultado de las trabas a la formación profesional o dedicación laboral que resultan de condenar a la mujer a las tareas domésticas, o de  obligarla a desplegarse entre éstas últimas y el trabajo.