Perdiendo el control

Ezequiel Bauman-. Argentina está perdiendo la oportunidad que brinda la "guerra comercial" de China y EEUU, por culpa de un gobierno conservador que carece de cuadros lúcidos como tuviera antaño la derecha argentina.



China impone aranceles a la soja de Estados Unidos, justo cuando Argentina comienza a importar soja y le suben los aranceles, en Estados Unidos, para el biodiesel.
China impone aranceles al cerdo de Estados Unidos, justo cuando Argentina comienza a importar cerdos de Estados Unidos, sumándose a los daneses y brasileños.
¿En qué mundo vive Macri? En un mundo que nunca existió pero que parecía posible en los años noventa del siglo pasado.

Los gobiernos de derecha han tenido representantes lúcidos. Desde Roca hasta Federico Pinedo (abuelo del actual senador del PRO, desde Frondizi y Rogelio Frigerio (abuelo del actual ministro del PRO) pasando incluso por Triacca (padre del actual Ministro de Trabajo).
Este gobierno nacional es mediocre, su formación intelectual es escasa y su ideología es vieja, al punto que ya está perimida en todo el mundo debido a sus constantes fracasos. Incluso en Argentina con De La Rúa y Chacho Álvarez, que fue el último experimento de derecha antes de la asunción de Macri, estaba claro que las ideologías extremistas terminan con asesinatos a mansalva para sostener una economía inviable, fruto de ideologías extremistas.
Estas ideologías extremistas nunca son sinceras. Su lenguaje es una mezcla de marketing y eslóganes que buscan encubrir la crueldad de sus planteos.
Los exponentes lúcidos que tenía el PRO en el gobierno, fueron echados por Macri porque sentía envidia de sus cualidades. Tal el caso de Alfonso Prat Gay y Carlos Melconian.
El ingeniero recibido en la UCA, Mauricio Macri, se quedó entonces con los amanuenses, quienes a cambio de negociados y nepotismo para sus familiares, exaltan las supuestas virtudes de un Macri que solo ellos ven. Los publicistas como Jaime Durán Barba llegan al extremo del ridículo para halagar a su jefe. Este publicista llegó a escribir en un diario sensacionalista como Perfil que Macri es un líder excepcional que tiene pendiente al mundo. Los números de exportaciones, importaciones, intereses de deuda, inflación y pobreza, desmienten por si hiciera falta los dichos de ese publicista que recién luego de dos años de mentir que trabajaba gratis para el rey de la corte, confesó que los argentinos tenemos que pagarle el sueldo, cuando correspondería que sea el propio Macri de su bolsillo el que pague la claque que contrata para que lo aplaudan y festejen. ¿Por qué los argentinos debemos pagar los amanuenses del Presidente, que encima se vienen con toda su familia como ñoquis?
Es una vieja costumbre argentina, es cierto. Los presidentes tienden a creerse emperadores y buscan perpetuarse como sea en el poder. Macri ya habló de 20 años. Pero hemos visto tantas veces la misma película...Presidentes que se creen emperadores y después terminan solos, escondidos en una banca de senador para evitar la cárcel, tratando de proteger el dinero malhabido y denunciando conspiraciones a diestra y siniestra contra ellos.