Esperame ahí, donde vamos los pecadores

El tiempo está a favor de los pequeños


Lucas Carrasco-. Servido en bandeja, el gobernador de Entre Ríos, Leonardo Simons, se confía demasiado en que ningún rival en la interna peronista se animará a disputarle el trono en su camino a la reelección. Se confía tanto que se acuesta, dócil y con aroma a Romero y limón, como un lechón a las brasas, quemado lentamente, en una bandeja esperando ser devorado.

"Las posibilidades son infinitas, como los senderos que se bifurcan en un grande y hermoso jardín" escribía William Burroughs, en su genial novela, El almuerzo desnudo. La imaginación, atributo indispensable para la construcción de una alternativa, se despierta, en la política, con el apetito aromático de la ambición. Potenciado por un gobernador que se acuesta a dormir en una bandeja de laureles, limón y Romero. Tras quemarse, lentamente.
Pegarse a Macri parecía un negocio estadístico. Lo aplaudían los traficantes de imagen y el periodismo patrullero. Pero a la hora del almuerzo electoral del 2017, se lo comieron vivo: entre la copia y el original, certificado por el escribano del Ministerio del Interior y Obras Públicas, esa parte del electorado eligió el original. Cambiemos.


Mientras tanto, Urribarri, nuestro Chespirito del monte, lanzaba una respuesta política a la derrota: hay que desdoblar las elecciones. Jorge Busti, el Ulises Dumont inmortal, avalaba, a la par que le servía en bandeja a Leonardo Simons una explicación de la derrota: fue culpa de "la corrupción". El periodismo patrullero, que considera corrupto a todo exsocio que perdió poder y plata, saltaba de alegría. Como en un piyama party escolar, exclusivo para abanderados. Pero pronto Ulises Dumont, con su habitual y sucia astucia, iba a comprender que el plan del Presidente Iletrado (no es letrado, es ingeniero) iba más allá: consideraba corrupto todo lo que oliera a peronismo. Así que Ulises Dumont se fue corriendo, sutil pero insistente, del macrismo en situación de calle, que hoy representa ese peronismo seguidor del líder partidario Luis Barrionuevo, el Being Flynn de la revista Forbes.


¿Por qué no se juntan, de una buena vez, Ulises Dumont y Chespirito? Quizás, diría William Burroughs, porque "cualquier producto que elimine el dolor, deprimirá la función sexual, inducirá euforia y creará adicción": quizás porque unirse no sería reproductivo, impactaría con euforia en un momento, crearía la adicción a repetir esa euforia y se diluiría en los próximos desacuerdos, dado que cuanto más se acerca el poder más se agrandan las diferencias. Química básica de la política.

Pero.

Hay un tercer acto. Como en el Teatro Griego. Eso sí (para no meter demasiado mi marxismo literario) ni tragedia ni comedia. Drama satírico.
Se sabe poco pero las modalidades del Treatro Griego no eran solo la comedia y la tragedia, había un tercer género, el más interesante: el drama satírico.
Vamos al tercer acto.
Con Fellner preso. 
El mozo levanta la tapa de plata de la bandeja donde el lechón, con Romero y limón, espera ser morfado por los comensales del entretenido almuerzo desnudo. Al levantar la tapa, se levanta Leonardo Simons y grita: ¿después de que me coman, me van a cagar?
Bue, son procesos digestivos, tan inevitables como respirar, dormir o preguntarse por qué la gente mira La Casa de Papel, ese bodrio de amores retorcidos con toques noir.

 México y Brasil quizás tengan, para fin de año, presidentes de izquierda. La economía argentina, aunque es improbable que estalle, marcha para la mierda. La sufren los jubilados, los asalariados y los jóvenes: es un océano sociológico disponible. Al alcance de cualquiera que se anime a enfrentar a Leonardo Simons; tan ponderado como La Mucama Honrada en el electorado de Cambiemos, puteado por lo bajo en el bajo del electorado peronista.
¿Desdoblar las elecciones, que podía ser una buena idea antes de la "reforma" previsional, lo seguirá siendo para mediados del 2019? ¿No sería mejor unas PASO entrerrianas, con dos candidatos peronistas; que lleven en la boleta nacional dos candidatos a Presidente de partidos distintos, uno el de Barrionuevo, otro de la izquierda peronista; pero los dos sumando al PJ entrerriano?



Una alternativa a Leonardo Simons, dentro del dispositivo peronista, sería redituable. Si se instalara en el centro del ring cuanto antes. Aunque esté en la soledad más pronunciada (una soledad tan concurrida, diría Mario Benedetti), porque los botones de la desinformación los tiene el gobernador. Es sabido que con la banda de gobernador, el escribano entrega el bastón de mando, la llave del helicóptero y el control remoto de Canal 9. Son atributos constitucionales, casi.
Aún en esa soledad tan concurrida del contendiente que se parase de manos hoy, Leonardo Simons se vería obligado a negociar cuanto antes. Porque a medida que corran las semanas aumentará el precio. A la par que, ese contendiente virtual, inflará su ambición al ver pasar la ambulancia de heridos, decepcionados, realistas del triunfo y amanuenses del funcionariado que, legítimamente, se ven desocupados dentro de un año, cuando Cambiemos, si esto sigue así, se quede con la provincia.
Excepto que, ganando o perdiendo, un contendiente de Leonardo Simons amalgame el descontento en el electorado feo, sucio y malo del peronismo y entre ambos, en unas PÂSO competitivas, reintroduzcan el conflicto social en la aspiradora peronista, para luego abrazarse y quedar, uno de los dos, posicionado EN SERIO para ir contra Frigerio, Mr Jones. Porque una candidatura peronista contra un exponente de Cambiemos con arraigo real en Entre Ríos, como Benedetti (Atillio, no confundir ) o con más chances aún Varisco, sería desalentador para la maquinaria peronista. Esa que por lo bajo conversa con Ötzi, el hombre de hielo, Varisco: el más peronista de los radicales, el más radical de los peronistas.



 ¡Está bien, presenten armas!, clamaría Burroughs. Porque:
 "Siempre fueron ustedes un dolor de cabeza y siempre fueron aburridos". 


 Chimichurri de mi abuelo Martín

– 4 dientes de ajo
– 3 ramas de perejil
– 1 rama de romero
– 3 cucharaditas de orégano
– 2 cucharaditas de ají molido
– Sal
– Pimienta a gusto.
– Vinagre
– Aceite
– Agua hirviendo

Preparación

Picar el ajo, el perejil, el romero e introducirlos en un recipiente junto con el orégano, el ají molido, la pimienta y la sal. Agregar la taza de agua hirviendo, un pocillo de vinagre y tres cucharadas de aceite. Dejar que se enfríe.

Adobar el lechón

Es conveniente dejar bastante tiempo al lechón contacto con el chimichurri antes de cocinarlo, si es posible más de 12 horas.

Cocción

Para que la parte del cuero no se queme contra la fuente es necesario apoyar el lechón sobre unos palitos cortados a tal efecto, se pueden conseguir debajo de cualquier árbol no resinoso.
Cocinar a horno medio durante tres horas aproximadamente.
Otra opción es hacerlo en la parrilla con leña.  Hay que asarlo primero del lado con las costillas hacia abajo durante tres horas a fuego moderado y luego una hora del lado del cuero.