La crisis llega a Pichettolandia

Ezequiel Bauman-. Es inevitable que las malas noticias de la economía impacten en el malhumor social, agravándolo. De esta manera, la economía se traslada a la política.
La economía no está dando buenas noticias para la gente común.
Excepto los especuladores financieros, los administradores de servicios públicos privatizados, la patria contratista, los rentistas y los productores primarios subsidiados por el estado, el resto de la población la está pasando mal. Esto es más de la mitad de las familias argentinas. En Entre Ríos, por encima del 80% de los hogares tienen que soportar la mala administración económica por parte de políticos que viven en su propio planeta y desconocen la realidad cotidiana de la gente común, la que tiene que ir al supermercado y ve que todos los días aumentan las cosas.


La vuelta de las cuasimonedas en Chubut ya es un hecho. Está en espera para emitir dinero basura la provincia de Río Negro, casualmente de donde es oriundo el Senador Nacional Miguel Pichetto, conocido por volverse siempre el mejor oficialista. No es una excepción en el caso actual. De hecho se rumorea que el doctor Pichetto sería embajador del gobierno de Macri siguiendo así los pasos del doctor Jorge Yoma, un riojano de pura cepa que también fue oficialista de todos los gobiernos. Dicho al pasar, las cuentas de La Rioja también están muy mal, al igual que el lote de provincias que integra Entre Ríos junto a Santa Cruz, Formosa y Tierra del Fuego. Se podría decir en aras de hacer una chanza que la crisis está llegando a Pichettolandia, la esfera de influencia del peronismo amigable para el PRO. Las provincias con gobiernos PRO puros o de la UCR, están bien por el dinero que les cede el resto de las provincias a través de mecanismos discrecionales o por la rebaja jubilatoria y la AUH en el caso de Buenos Aires. Las provincias opositoras como San Luis y La Pampa, están bien administradas. Son las opoficialistas las complicadas.



En este contexto, la inflación anual ya acumula casi 7% lo cual significa la mitad de lo pautado en las famosas "metas de inflación", las cuales se subieron un 50% en las 24 horas posteriores a la sanción del presupuesto con un 10% anual de inflación. El presupuesto se sancionó pensando que vivimos en Pichettolandia. El concurso de los senadores y diputados de las provincias mal administradas mas las oficialistas logró que se vote un dibujo de presupuesto que haría sonreír al doctor Guillermo Moreno y su séquito nefasto en el INDEC.
Con la noticia fresca de que la inflación de marzo fue del 2,3% y que acumula en el primer trimestre un 6,7% . En tanto que la inflación interanual, esto es desde marzo del 2017 a marzo del 2018, acumula un 25,4%.
Lo que pronostica que la inflación de este año 2018 estará en unos 24 o 25 puntos. Mientras que las negociaciones salariales se cerraron en el mejor de los casos en un 15% en varios tramos. Con la pérdida acumulada, ya estamos hablando de una rebaja salarial imponente.

Las provincias, sean oficialistas como el caso de Entre Ríos (aunque formalmente el contador Bordet no pertenezca al PRO, en los hechos es la pata peronista de Cambiemos) tendrán serios problemas con los gremios, además de tener que lidiar con el malhumor social que genera la constante eximición de impuestos provinciales a los mas ricos y los tarifazos para los trabajadores, a los cuales además, se les rebaja el sueldo mientras vuelve el fantasma disciplinador de los Bonos Federales asomándose en el horizonte.
Es prácticamente imposible que este malhumor creciente no alimente la política, haciendo crecer las expectativas de opositores internos, en el peronismo. Porque Cambiemos solo puede ofrecer lo mismo que Bordet y Macri.