Inseguridad y pobreza: coctel explosivo en Concordia



Joakito.- Concordia volvió a ser noticia y tapa de algunos diarios. Pero esta vez no se trata de las mejoras o desmejoras en los números de empleo y pobreza, sino por el tema de la inseguridad. Son varios los que sostienen la necesidad de "emplear mano dura" a los delincuentes, sin siquiera ponerse a pensar en cuales son los factores que llevan a que se cometan cada vez mas delitos.


Cicerón decía que -entre otras cosas- que “la función principal del Estado es asegurar a cada uno la tranquilidad de la posesión de lo suyo”, el problema es cuando esa tranquilidad se pone en jaque ya que cada vez hay mas sectores de la población que no pueden acceder a tener las mínimas condiciones de vida que le aseguren "lo suyo".

Estamos hablando de que los números de delitos menores como son los robos y atracos callejeros -que son los que mas han crecido en Concordia- mayormente están asociado al crecimiento de la pobreza y de la exclusión.
Si uno se pone a hilar fino se va a encontrar que quienes producen hechos delictivos -el robo de un celular, por ejemplo- son pobres, pero a quienes les roban muchas veces son más pobres que ellos y sufren mayores necesidades.
Un pibe que no tiene otras alternativas en su barrio se va a ver tentado con encauzarse en el delito. Si vemos a diario como en lugar de canchas de fútbol o de basquet crecen mini basurales, si los ciudadanos de a pie -sobre todo los jóvenes- observan que casi toda la dirigencia (empresaria, política, judicial, eclesiástica) se enriquece fácilmente, difícil será la tarea de erradicar el delito de nuestras sociedades.


Se trata de poder generar políticas de inclusión social, que hagan mas linda y saludable la vida en los barrios, sobre todo en los que se encuentran en peores condiciones. Es decir que la solución al problema no pasa por como pretenden algunos facinerosos y amantes del rating televisivo por salir a pedir pena de muerte o endurecer las penas como así también eliminar beneficios a los presos (esto último quedó en evidencia tras el asesinato de Micaela García en Gualeguay).


Si nos detenemos a pensar, desde el caso Blumberg a esta parte se han hecho innumerables modificaciones al código penal tendientes a satisfacer ese reclamo; sin embargo la curva de delitos denunciados ha aumentado. ¿Por qué? Porque se intenta cambiar la ley sin mejorar la formación de quienes tienen que aplicarla: policías, fiscales, jueces y guardiacárceles.
Establecer penas mas elevadas o mas castigos a quienes están privados de la libertad solo sirve para una cosa: para que quienes operan dentro del derecho suban el precio de sus honorarios. No garantiza nada cambiar el código penal -o el sistema de patronato de liberados- sino se solucionan los problemas de fondo del propio sistema judicial: corrupción, lentitud, burocratización, y malas condiciones de trabajo.


Pero no se trata solo de generar políticas sociales universales, ya que en materia de seguridad estas son un mero paliativo, sino que es necesario trabajar en un sistema comprensivo y focalizado de los distintos aspectos que se dirigen a solucionar la violencia instalada. 
En este sentido, es fundamental fortalecer el trabajo con jóvenes y niños que han tenido problemas con la ley penal o que por sus condiciones de vulnerabilidad social están en riesgo de ingresar al mundo delictivo, y también el trabajo con las mujeres que son las mayores víctimas de la violencia. Fortalecer un trabajo mancomunado en materia de salud y educación son prioritarios para poder reducir los índices de inseguridad