Había una vez una vaca



Manuel Langsam-. El hombre que venció a la aftosa

De la galería de hombres destacados (escritores, médicos, artistas, historiadores, cooperativistas) que nacieron o pasaron por Domínguez, nunca he oído mencionar a una personalidad científica reconocida mundialmente como el hombre que con sus investigaciones en virología logró combatir a la fiebre aftosa y que se declarara a nuestro país como “libre de aftosa", eliminando así una de las más graves epizootias que impedía el desarrollo de la ganadería y nos vedaba la entrada de nuestras carnes a los principales mercados mundiales.

Pues bien, ese hombre trabajó en Dominguez en la década del 40.  Fue el primer veterinario que desarrolló su labor en la zona luchando con las precarias armas sanitarias que existían en ese momento, para lograr una enorme mejoría en las explotaciones ganaderas que se llevaban en forma muy rudimentaria y libradas a la suerte en sanidad.
Me estoy refiriendo al Dr. Sholem Rivenson.

En una breve biografía y merced a la búsqueda en distintas fuentes consultadas puedo informar que el mismo nació en la pequeña localidad de Pastor Britos, Departamento Gualeguaychú, el 20 de junio de 1918, hijo de padres inmigrantes y agricultores afincados en esa zona.


Se recibió de Médico Veterinario en la UBA en 1938 (con solo 20 años) y volvió a su provincia natal a desarrollar su profesión recorriendo los campos a caballo y armado solo con su botiquín. Así trabajó primero para la Cooperativa de Bovril y luego fue contratado por Fondo Comunal, trabajando en la zona de Domínguez en los primeros años de la década del 40, desarrollando una extraordinaria labor sobre todo en difusión de conocimientos para una explotación con mejor sanidad y más rentable. Así, aparte de sus visitas personales a los campos, encontré sus escritos en la hoja informativa “Funken” que editaba la cooperativa.

En 1946 fue nombrado Veterinario Regional del Ministerio de Agricultura y Ganadería. En 1950 se incorpora al Instituto Nacional de Fiebre Aftosa y luego al INTA, en donde fue Director del Centro de Investigaciones en Ciencias Agropecuarias, Director del Instituto de Virología y Académico en la Academia Nacional de Agricultura y Ganadería.

La orientación de sus estudios fue dedicada a lograr una vacuna eficaz contra la fiebre aftosa, ya que la existente no daba las garantías necesarias para el combate de la enfermedad. Luego de una brillante labor de investigación y pruebas, logró conseguir la forma de aumentar el poder de inmunización mediante la combinación de un adyuvante oleoso. Con esa vacuna se consiguió declarar al país de “Libre de Aftosa con Vacunación”.

Además de proteger al ganado contra esa enfermedad, se nos abrieron los mercados de carnes de la Unión Europea, Asia y Estados Unidos.

En 1988 fue distinguido con la medalla de oro de la Organización Internacional de Epizootias.
Otro de los logros de su vacuna fue que en vez de tres aplicaciones anuales (como la anterior), se empezó a vacunar dos veces por año, y se ahorraban 50 millones de dosis anuales.
Lamentablemente, a pesar de su tenaz oposición, a mediados de la década del 90, durante el gobierno de Menem, se dejó de vacunar para poder mostrar una foto del presidente en un acto “aplicando la última dosis de vacuna antiaftosa en el país”.
Tal como lo había advertido Rivenson al año siguiente se declaró una epidemia de fiebre aftosa de la más grave que tuvo el país, al encontrarse el ganado sin inmunidad. Se perdió el status de libre de aftosa y se cerraron los mercados de carnes al exterior, todo en aras de una publicidad de un supuesto éxito presidencial.
Hubo que reiniciar la vacunación (ya durante  el gobierno de De La Rúa) y llevó varios años el volver nuevamente al status libre de fiebre aftosa con vacunación, estado que actualmente se mantiene.

Volviendo al paso del Dr. Rivenson por Domínguez, puedo afirmar que hubo un antes y un después de su  estadía, ya que enseñó a explotar la ganadería en forma más racional y provechosa.

Falleció en Buenos Aires el 18 de julio de 2001.
Lamentablemente no se han reconocido sus méritos en la zona. No he visto una sola fotografía suya ni mención de su nombre en alguna institución del pueblo.
Además, pienso que sería de estricta justicia poner su nombre en una de las calles de la localidad.