El muerto se ríe del degollado



Martín Vázquez-. De pronto, los calumniadores seriales sienten que deben salir a decir que no se pueden hacer acusaciones sin pruebas. Algo elemental, que nunca debieron olvidar en el ejercicio de su profesión. En el medio, ADEPA se reúne. Es la entidad que agrupa a los dueños de los grandes medios. Dicen que apoyan a los calumniados y que deben cuidarse de las redes sociales, porque divulgan noticias falsas. No fue en las redes sociales donde una prostituta hizo una operación de inteligencia, sino en el banquete macrista en el horario central en el principal programa del principal canal del Grupo Clarín.
A diferencia de las escuchas ilegales, las operaciones de prensa lisas y llanas contra opositores y la información brindada a través de la SIDE, esta vez la red de medios que sigue la agenda de Clarín, no quiso divulgar los nombres de los calumniados. Pero a través de las redes sociales, éstos siguieron dándose a la luz. Así que reaccionó todo el sistema mediático en contra de una criatura nacida de su propio seno: la prostituta alquilada para esta operación de inteligencia.
Por primera vez, los amos del sistema mediático sienten que sus propios métodos de destrucción del adversario, los puede devorar a ellos. Crearon su propio Frankenstein. Y ahora el muerto se ríe del degollado.



Pasados casi dos años, aún no se sabe por qué José López está preso.
Las impactantes imágenes del ex Secretario de Obras Públicas tocando el timbre de un convento con un arma y bolsos de dólares en plena madrugada, fue replicada por la prensa oficialista un sinfín de veces. Estamos en tiempos donde el gobierno nacional a través de los medios de comunicación adictos ventila escuchas ilegales, espionaje poco serio sobre opositores y toda causa presunta la da como cierta y la agiganta siempre y cuando no se trate de oficialistas. Sin embargo, en el caso de José López, que al momento de su detención aún era Parlamentario del Mercosur, no se supo más nada. Es el segundo Parlamentario del Mercosur detenido sin que se conozca la causa concreta ni se avance en esa investigación ni se expliquen claramente las razones de la prisión preventiva, dado que no tenían ninguna condena. El otro caso es el de Milagro Sala, mucho más presentable para defender.
¿Pero es que acaso ahora el estado de derecho solo rige, o solo se puede pedir que rija, si a quien le conculcan sus derechos constitucionales es una persona que nos caiga bien?

Las imágenes de José López que se mostraron eran impactantes, shockeantes desde el punto de vista político, pero no constituyen en sí mismas ningún delito.
¿Por qué no se supo más nada de la causa judicial? No hay que ser adivino o mago para sospechar que en el trasfondo, como en cada corruptela del país, aparece algún Macri y la cosa entonces se frena ahí.
José López está preso y su grupo político, el kirchnerismo, no se anima a defenderlo, al igual que a César Milani (jefe del espionaje K y del Ejército, preso por delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar). Sienten culpa y tienen miedo de verse delante de sus propios espejos. Sin embargo,  el sistema de estado de derecho es el que está en peligro. Si eso hacen con los poderosos multimillonarios del kirchnerismo, qué le queda para la gente trabajadora y sencilla, que es la que puebla las cárceles con prisioneros sin condena. Ahora y antes, cuando en nombre de los derechos humanos el gobierno hacinaba a los jóvenes pobres que buscan trabajo en el mundo de la droga, a falta de otro en el mundo legal, y terminan en campos de concentración llamados cárceles.
Hace poco, una prostituta dijo en el banquete macrista de Clarín que unos periodistas críticos de Macri eran pedófilos y los vinculó con una red de trata que la justicia está investigando. Inmediatamente salieron los grandes calumniadores del país a decir que no se puede acusar sin pruebas. El muerto se ríe del degollado.
Crearon un monstruo que ahora se los está devorando a ellos. Al macrismo le está pasando lo que al kirchnerismo con el estado calamitoso de las cárceles: ahora son ellos los que tienen que sufrir su propia putrefacción.