Dame todo el power



Gerardo Pressman-. La intervención al Partido Justicialista por parte de la jueza Servini de Cubría, es un acto antidemocrático, que roza el fascismo por parte de Cambiemos, que no puede alegar ahora que la servil e impresentable jueza es independiente y que nada tiene que ver el gobierno en poner al frente de la intervención a rancios autoritarios provenientes del partidito de Sergio Massa.

Sin embargo, lo que llama mas la atención es la falta de reflejos tanto en los beneficiarios de esa jugada de Macri, como en Entre Ríos lo es el macriperonismo de Bordet, como los directamente perjudicados, los peronistas. Amén de la Unión Cívica Radical, que en Entre Ríos sufrió intervenciones del "gran demócrata" Alfonsín, que no aceptaba que las bases radicales le contradigan sus pactos para que Menem sea reelecto. La UCR entrerriana perdió todo norte ideológico junto alo PRO, ahora perdió también el norte republicano.

El macriperonismo entrerriano continuó como si nada: Guastavino presentó un proyecto para espiar a los opositores, Rosario Romero siguió con la Boleta Única sin contarnos en qué partido va a estar y en el caso de seguir en el justicialismo, qué opina su jefe político Luis Barrionuevo sobre esta reforma electoral a medida de Bordet.

El peronismo entrerriano, directamente afectado por esta medida que favorece al macriperonismo, guardó silencio. Demostrando que se siente débil y dejándole toda la cancha a Rogelio Frigerio, que logró congelar el Justicialismo y el Radicalismo, los dos partidos mas grandes de Entre Ríos.

Con la suma del poder político, el gobierno de Macri busca encarar su reelección. La detención del ex gobernador jujeño Eduardo Fellner corrigió a los gobernadores peronistas que dudaron del unitarismo autoritario de Macri, luego de ver la pobre convocatoria del macriperonismo en Gualeguaychú, en una cumbre que resultó el fiasco político mas grande de Miguel Pichetto, quien luego perdió una senadora nacional de su provincia y una nueva elección en una localidad de Río Negro. Por este camino, va a terminar con menos votos que Guastavino y Bahilo, sus anfitriones del fiasco de Gualeguaychú.

Con la creciente sospecha de que el suicidio político del macriperonismo conduce al triunfo de Cambiemos en Entre Ríos para la gobernación en el 2019, es probable que desde distintas facciones del PJ busquen acobacharse en Concordia, con la esperanza de que el clima político les sea mas favorable algún día o que Macri no rompa la promesa no escrita pero evidente de no investigar las cuentas públicas de los políticos que se le someten a sus caprichos y, sobre todo, apoyan sus brutales ajustes contra los mas vulnerables, tal como hizo Bordet y  sus legisladores con la rebaja de las jubilaciones y la poda del poder adquisitivo en la Asignación Universal por Hijo. A cambio, los macriperonistas que apoyaron este salvaje ajuste con represión en las puertas del Congreso, no son investigados por corrupción. Como si el municipio de Gualeguaychú y el de Concordia fueran o hubieran sido modelos de gestión y transparencia cuando eran los bastiones del kirchnerismo. O el actual reparto de publicidad oficial por parte de Bordet: ¿Será investigado por la Justicia entrerriana o nacional una vez deje la gobernación? Seguramente. Basta recordar que mientras Urribarri era gobernador, los medios que hoy lo denuncian eran fieles obsecuentes. Como lo son hoy de Bordet.

El problema de fondo, aunque nadie se anime a decirlo en voz alta, es que Concordia, luego de tantos fracasos en su situación social, tiene una interna caliente y una oposición confiada tras ganar por primera vez en el 2017 (antes había ganado el departamento, pero no la ciudad, en 1997; en el 2017 ganó el departamento y por primera vez en la historia, la ciudad de Concordia: Bordet y Cresto, lo hicieron).
El derrumbe absoluto que significar{ia perder Concordia hoy es una posibilidad fuerte.