Cuando uno menos lo espera, el veneno ya está en tus venas



Muriel-. Mientras que se conocen casos reales de personas afectadas por fumigaciones indebidas, los diputados siguen haciéndose los progres: dejan sin regulación el uso de los agrotóxicos. Por otra parte, desde algunos concejos deliberantes de la provincia buscan parecerse a la capital entrerriana y demagógicamente prohíben el uso del glifosato. Los Agroquímicos parecen estar entre el oportunismo y la demagogia
Lo que llama la atención del no tratamiento de una norma que regule el uso de los agroquímicos, sobre todo en zonas donde vive gente, o peor aún, zonas donde los gurises asisten a la escuela, es que muchos de nuestros legisladores se verían perjudicados. Porque varios de ellos viven de la soja directamente o usufructúan los beneficios obtenidos por los impuestos cobrados a la exportación de este grano.
Llama la atención que la norma no se trate en Diputados ya que es una ley que recibió el consenso de todos los bloques políticos, después de 18 meses de trabajo y cuando el Senado modificó su composición.

Es necesario discutir a fondo las normativas que regulen el uso de agentes fitosanitarios en la provincia -principalmente el glifosato- buscando generar en los productores nuevas prácticas agrícolas para poder bajar notablemente el impacto de los agroquímicos. La ley que tiene media sanción en la Cámara de Senadores avanza en este sentido al establecer las distancias mínimas de fumigación aérea. De no prosperar el debate y tratamiento en diputados, por mera demagogia, seguiríamos estando ante un vacío legal que solo favorece a los grandes agronegocios. Si bien existe actualmente una norma -Ley 6.599 de Plaguicidas, que rige desde 1980-, el texto ha quedado muy  desactualizado ya que han variado las formas de producción, y se han incrementado las técnicas que aceleran los procesos productivos.

Más allá de las chicanas políticas que se den de un lado o del otro del mostrador es necesario avanzar
hacia la creación de un proyecto nacional de ley que permita tener una mayor trazabilidad de los productos que se usa para fumigar desde que son elaborados hasta su aplicación sobre los campos, centrando el objetivo en la protección del medio ambiente pero sin que esto signifique interrumpir el desarrollo productivo del sector agrícola (que es el mas importante en Entre Ríos)

Esto significa trazar un control realizando una logística desde que son producido los agroquímicos y sabiendo también quién los compra y el uso que le dan. Si bien nacionalmente el SENASA ya cuenta con un sistema de trazabilidad para regular los productos fitosanitarios y veterinarios es necesario implementar una ley que garantice la creación de un órgano de contralor con todos los sectores involucrados y que dote de presupuesto para que puedan hacer los controles eficientemente.

Hay que salir de la demagogia y del oportunismo y consultar a todos los sectores sociales involucrados -ambientalistas, productores, ingenieros agrónomos, directivos de escuelas rurales, etc- y avanzar seriamente en un marco regulatorio del uso de agroquímicos. que establezca y verifique todos los pasos que hacen a los procesos de expendio y aplicación de agroquímicos, verificando que sean registrados y controlados por profesionales en la materia.
No se trata de caer en demagogías y oportunismos que plantean lisa y llanamente la prohibición de agroquímicos -en especial del glifosato- máxime si tenemos en cuenta que 106 premios Nobel dijeron que el glifosato en sí mismo no causa ningún tipo de daño a la salud humana, sino que lo que lo causa es el mal uso del mismo. Se trata de avanzar en leyes que reglamenten un buen uso de estos productos, es decir de avanzar en una ley que permita utilizarlo de tal manera que no cause daño a la salud, sobretodo si tenemos en cuenta que el glifosato bien aplicado es inocuo y se desactiva cuando toca la superficie.