¿Cómo coordinar lo público y lo privado sin ser corrupto?



Salustriano.- El Régimen de Participaciones Publico Privada (PPP) -latiguillo del gobierno de Cambiemos y del Bordet en Entre Ríos- se ha instalado en el debate público como una de las formas en la cual el sector público y el privado se unen para resolver determinados problemas públicos, fundamentalmente, el de la obra pública de infraestructura como forma de resolver el problema de la desocupación. Hasta ahí, suena muy lindo todo. Pero...
La PPP no es algo novedoso, sino que arranca en la década de los 90 con las privatizaciones de los servicios públicos ya que se pensaba que existen ciertas áreas en que el Estado no posee los recursos ni las capacidades para intervenir y por lo tanto, era necesario un acuerdo con el sector privado para que se haga cargo de esos servicios, en pocas palabras, sería una injerencia del mercado en el sector público. Lo que antes de la era menemista de las privatizaciones se llamaba "la Patria Contratista" y tenía en SOCMA (Sociedades Macri) a su arquetipo.

Desarrollar una política estatal desde las PPP significa  apelar a la Responsabilidad Social Empresarial, posibilitando, que tanto el sector público como el privado compartan riesgos, los costos y los beneficios, cuestión que en Argentina y sobre todo en Entre Ríos, debido al perfil empresarial, no se da, ya que es el Estado el que termina asumiendo todos los riesgos, los costos y el empresario solo se lleva los beneficios.
Ya es sabido que la responsabilidad social empresaria en nuestra provincia solo es vista como una posibilidad de reducir costos tributarios, es decir, para no pagar impuestos.

La  aplicación de las PPP tienen como sustento que la política estatal es mala en cuanto se basa en  aumentar impuestos, pedir créditos y gastar indiscriminadamente. Es decir que las PPP se pensaron como forma de ahorro para el estado.
Este tipo de políticas fue aplicada y fracasó tanto en el Reino Unido y de estos lados del océano en Chile. Ahora bien, si uno observa la literatura sobre el tema, puede leer que en Reino Unido el ahorro no fue tal y que las obras construidas costaron en promedio un 40% mas caro.
Así es: CUARENTA POR CIENTO MÁS CARO



Desde el gobierno se señala muchas veces que las PPP separa a la obra pública de las sospechas de corrupción, obviamente estigmatizando y poniendo en dudas a quienes ocuparon cargos en el estado y nunca al sector empresarial. Si hay algo que demuestra el caso de Obredecht, es que es justamente el sector privado son quienes promueven y desarrollan la corrupción, fundamentalmente en la obra pública.

Es poco problable que a los empresarios entrerrianos sea posible hacerlos invertir a largo plazo en obras que resulten para el beneficio de todos y no el de sus propios bolsillos. Estamos acostumbrados a ver a empresarios que solo se vinculan al estado cuando este le garantiza licitaciones digitadas, bajo costo de inversión y sobre todo innumerables cobros de subsidios. El caso del choriplanero Luis Etchevehere es el más conocido porque es impresentable. Pero el dueño de canal 9, el convicto binguero Jorge Pérez es mucho más dañino socialmente. Ambos utilizan loos medios de comunicación de su propiedad para la extorsión y la "participación pública/privada" en su exclusivo beneficio, aún a costa de destruir la salud de la gente a través de la ludopaía o el envenenamiento o la reducción a la servidumbre.



Si tomamos por ejemplo, Expo Concepción que fue inaugurada por Bordet y Frigerio, vemos que los beneficiados son solamente las grandes empresas como la Avícola Tres Arroyos y Río Uruguay Seguros (que también pone mucho dinero en medios y hasta le puso al PRO el candidato a vicegobernador: Lucio Godoy es un saltimbanqui de la política que siempre hace loby por esa empresa financiera) que se dedica a cubrir los riesgos de las grandes empresas de la región que estarán ofertando sus productos junto al resto de las empresas, mientras que el estado gana poco y nada. De hecho, es razonable preguntarse si van gratis Bordet y Frigerio.
Sin embargo quien pone todo el esfuerzo es el sector público, ya sea brindando las instalaciones municipales, realizando las capacitaciones gratuitas,  pagándoles a los artistas que estarán presentes o en pautas publicitarias al periodismo que se encarga de difundir este supuesto "gran acto de gobierno". Estas publinotas se maquillan con tonterías al paso dichas por Bordet, que siempre aparece junto a una abuela o un niño contándonos lo que opina de la vida. Lo votamos para que administre nuestros impuestos, no para haga un festival de su ego.

Lamentablemente estamos acostumbrados a que la coordinación entre el sector público y el privado vaya acompañado de hechos de corrupción, ya que muchas veces, este acuerdo con los privados implica necesariamente un indiscriminado manejo de los fondos públicos.
Por otra parte, mientras que desde Nación se aspira a que de las PPP sean parte empresas extranjeras de Europa, Estados Unidos, Asia y el resto de Latinoamérica, en muchas provincias, sobre todo en Entre Ríos, solo se apuesta a los empresarios locales. Es difícil imaginar a nuestros empresarios -Marissa, Lossi y Prietroboni, por nombrar algunos- sin caer en las sospechas de que si se le adjudica alguna obra o inversión en la provincia no paguen sobreprecios para quedarse con las licitaciones y favorecerse no sólo ellos sino también quienes se le adjudican. Sobre todo si tenemos en cuenta que provincias como las nuestras, donde la máxima obra pública que se piensa es la relacionada a la infraestructura vial y quien administra esas obras continúa ejerciendo su rol aunque se encuentre procesado. Es por eso que es casi imposible que las PPP traigan transparencia al mercado o evitar la corrupción en las relaciones entre el Estado y el sector privado.