¿Clubes o Sociedades Anónimas?



Sebastián P. -."El fútbol es deficitario, poco transparente y lleno de oscuridades..." supo decir Macri en los inicios de su mandato. Bajo esa premisa desde Cambiemos buscan a toda costa que los clubes se conviertan en sociedades anónimas. La figura de las Sociedades Anónimas Deportivas todavía no existe en Argentina, pero llega con fuerte aval de la FIFA

Las sociedades anónimas en el fútbol han demostrado ser un fiasco en términos no solo deportivos sino sociales. En España, donde la casi totalidad de los clubes que compiten en su primera división son empresas, han fracasado como instrumento de control de una buena gestión deportiva según comentan la mayoría de los analistas deportivos, los dos únicos clubes de fútbol que no aceptaron convertirse en sociedades anónimas en España son los dos mas ganadores, Barcelona y Real Madrid.



En Chile, las sociedades anónimas deportivas empezaron a funcionar como consecuencia de la quiebra de uno de los mas grandes equipos de fútbol de ese país (Colo- Colo), sin embargo, a pesar de la incorporación de las Sociedades Anónimas, casi el 85% de los clubes que participan en la primera se encuentran en situación de quiebra.
En Alemania, no existen las Sociedades Anónimas Deportivas pero la influencia de las empresas es fundamental en el mercado de pases de los jugadores.


La premisa de Cambiemos es que todo lo que figure como "sin fines de lucro" está destinado a fracasar, por eso impulsa las Sociedades Anónimas. Avanzar en este camino es lisa y llanamente una privatizacion del futbol. Camino que ya ha demostrado su fracaso: basta acordarse de la peor época de Racing de Avellaneda cuando decidió gerenciar el fútbol en manos de un empresario (oh casualidad, amigo de Macri) o el caso de Sportivo Barracas que fue gerenciado y perdió la cancha, los colores, y hasta el nombre.
Actualmente de los equipos de primera división el único que expresó su rechazo fue -a pesar de que su presidente es fervoroso colaborador de Cambiemos- River Plate.

El peligro que conlleva que los clubes se conviertan en sociedades anónimas radica en que perderían el sentido social que cumple el deporte. El deporte, al igual que la salud y la educación es una inversión que busca formar ciudadanos capaces y sanos para desempeñarse en su vida presente y futura. Convertir los clubes en un sociedades anónimas sería privar a muchos del acceso a uno de los derechos fundamentales.
Si un club se convierte en Sociedad Anónima el poder se transfiere. Ya no serían los socios quienes detenten el manejo del club, sino que el poder pasaría a estar en manos del dueño o de los dueños en caso de ser mas de una empresa, dejando de lado las comisiones directivas que se transformarían en gerencias.

Mas que pensar en "salvar al fútbol" del déficit financiero el gobierno tendría que preocuparse en motivar, apoyar y fortalecer la actividad de los clubes de barrio. Los clubes realizan a diario actividades culturales, sociales y fundamentalmente deportivas destinadas a ciudadanos de toda clase social, sobretodo a los gurises, es decir, que son un pilar básico en la socialización alejando a mucha gente de los riesgos propios que tiene la calle.
Tal y como se refleja en la hermosa película Luna de Avellaneda: