Apostasía: un resabio de rebeldía adolescente


Daniela Sanchez.- Anuncian que se quieren desbautizar heréjicamente y separarse de la iglesia, acompañan muchos diciendo que dios vive en uno, pero sin embargo los puede el ego y la necesidad de contarlo en facebook y generar un evento para sacarse selfies.
Pero empecemos por el principio ¿Qué significa Apostasía? Wikipedia cuenta que es la negación, la renuncia o la abjuración de la fe, en una religión. La misma palabra tiene otros significados, como por ejemplo aquel que no cumple con sus obligaciones clericales; y lo es también el abandono de un partido para entrar en otro (entonces podemos decir que la mayoría de los políticos saben de apostasía, sino pregúntenle a Rosario Romero).

Pensar que realizar una apostasía colectiva debilita a una institución milenaria como la Iglesia Católica es cuando menos infantil. En primer lugar, porque quienes la proclaman no lo hacen con la intensión de atacar a fondo las instituciones clericales -sean las que fueran- sino que se engañan y cometen el error de pensar de que el Estado Nacional va a dejar de financiar la Iglesia.
Los "apostátas" o mejor dicho "las apostatas" -vinculadas a grupos feministas absolutamente radicalizados- creen erróneamente que el estado financia a la iglesia de acuerdo a sus números de fieles. No es así ni es tan simple. El financiamiento estatal al clero católico está instaurado mediante tres leyes: la ley 21.950 que data de la última dictadura militar, donde se establece que "los arzobispos y obispos con jurisdicción sobre arquidiócesis, diócesis, prelaturas, eparquías y exarcados del Culto Católico Apostólico Romano gozarán de una asignación mensual equivalente al 80 % de la remuneración fijada para el cargo de Juez Nacional de Primera Instancia"; la ley 22.162 que establece un pago para aquellos curas o párrocos que se encuentren en zona de fronteras; y la ley 22.950 del año 83 que determina una remuneración por cada alumno que estudie para sacerdote, es decir a los seminaristas.
A esto, hay que sumar la opaca red de subsidios y poderes que el estado delega en la Iglesia Católica. Son innumerables porque están en distintas partidas, dependencias, niveles.


Pretender que se debilita un credo porque un mínimo número de fieles realicen la apostasía, es ignorar que se esta peleando contra "Molinos de Viento".
No por nada la Iglesia Católica Apostólica y Romana tiene en pie un Estado propio y es reconocida como tal en todo el mundo. Desde comienzos de la religión los propios católicos hablan de la apostasía, ya la esperaban. Para los católicos la apostasía se producirá antes del rapto, de la tribulación y del surgimiento del anticristo.

Uno de sus primeros profetas, Pablo, dijo que el anticristo no será revelado hasta que “primero venga la apostasía” y el propio Jesús profetizó que “muchos se apartarán de la fe” y “se volverán a sus propias fabulas”.
Pablo es quien escribe las epístolas a los los tesalonicenses (su primer epístola forma parte de uno de los de los libros que conforman el nuevo testamento cristiano) el anuncio de la apostasía: “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición”.

La apostasía en estos tiempos modernos, no es mas que un capricho, pareciera ser incluso un resabio de rebeldía adolescente. Muchos de los que promueven la apostasía creen que de esta manera la Iglesia Católica va a perder su poder de veto en las conciencia de la clase política, pero se olvidan de que por mas que una gran mayoría de la población esté bautizada no significa que sus creencias religiosas impidan el desarrollo de una vida cotidiana atea o secular, por llamarla de alguna manera.

Yo estoy bautizada, no me preguntaron si quería, pero no por eso voy a hacer una apostasía ¿Por qué? Porque si realizo la apostasía me pierdo un lugar en las mejores mesas de los casamientos o los cumpleaños de 15, mesas que por reglas generales son ocupadas por los padrinos y madrinas. La única perjudicada sería yo ¿Se entiende?
Lo que quiero decir es que los divorcios, la homosexualidad, las relaciones extra matrimoniales o el concubinato -prácticas detestadas por los católicos- no vayan a dejar de practicarse por no realizar un ritual de desfiliación de una institución que no regula mi vida.
Ya se ha hablado en este medio sobre como la Iglesia mueve todo su aparato de poder para oponerse   a lo que considera contrario a sus doctrinas, pero no por que determinado grupo se "desafilie" o por que le llenemos de grafittis los templos y catedrales dejaran de hacerlo. Si tanto se preocupan por como el estado financia a determinados grupos de poder, podrían entonces, movilizarse y reclamar para que el estado deje de financiar a las grandes corporaciones y destine ese dinero a las escuelas públicas, para fortalecerlas en su lucha contra el avance clerical en la formación de los niños y adolescentes. Se imaginan las escuelas compitiendo por quien tiene mas alumnos regulares y mas tiempo dentro de ellas. ¿Sería lindo, no?