¿Una criptomoneda entrerriana?



Antonina Della Marisa-. ¿Por qué no podría existir una criptomoneda entrerriana o de la Región Centro? La idea, como demostraremos, no es para nada descabellada.





Existen capitales europeas y sobre todo, grandes ciudades en los Estados Unidos, donde una puede tomar un café y pagar con criptomonedas a través del teléfono celular. Y no solo con la reina mundial de las criptomonedas, que es el Bitcoin.
Hagamos un breve resumen, comprensible para los lectores que no estén al tanto del funcionamiento de las grandes rutas informáticas ni tengan conocimientos de finanzas. En este artículo queremos explicar por qué Entre Ríos podría tener, por parte de una empresa privada, una cooperativa, la Bolsa de Cereales o alguna entidad creada para este fin, su propia criptomoneda y qué usos tendría. Para lo cual, daremos una breve descripción de qué son las criptomonedas, para qué sirven y cómo es su funcionamiento. Dejando de lado, la parte especulativa propia de las finanzas (es decir, los que invierten en una divisa, sea nacional perteneciente a un estado, o una divisa digital, para especular con sus alzas y sus bajas, con la diferencia de que este mercado de monedas digitales, a diferencia del mercado de acciones y del mercado de divisas, prácticamente carece de regulaciones estatales, lo cual es su pro y su contra a la vez).



En primer lugar, las monedas digitales que hoy existen en el mundo no son solo una, como la Bitcoin, sino que se cuentan ya 1.500, la mayoría de las cuales están en los Estados Unidos. Estas monedas se crearon en ese país, dado que es más fácil comprender cómo es que una moneda funciona sin respaldo en reservas, sean de oro, petróleo, divisas extranjeras o cualquier otro fundamento "físico". Después de todo, el dólar no tiene respaldo más que la confianza que el mundo entero tiene en ese billete emblemático, que define hasta el día de hoy la economía mundial.
Las monedas digitales tampoco tienen respaldo en oro, dólares, u otras divisas impresas por los estado-nación. Funciona en base a la confianza. Aunque si no se pudieran cambiar por billetes físicos o bienes, por supuesto no funcionarían.
Las empresas emisoras, recaudan miles y miles de millones de dólares en tiempos récords.
Puede que estemos asistiendo a una burbuja financiera o puede que estemos en las puertas de un nuevo mundo en materia de finanzas. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la provincia de Entre Ríos la ve pasar sin hacer nada.

La clave del funcionamiento de las criptomonedas es el software blockchain, que tiene un protocolo descentralizado. Para dar un ejemplo sencillo: si yo abro mi cuenta cuenta en homebanking y transfiero dinero, la página que abrí no está en la web conocida como WWW sino en la Dark Web, porque esa página con información confidencial no será indexada por buscadores ni es de acceso libre, sino con mi contraseña y luego de realizada la transacción, donde por ejemplo transfiero 100 dólares a otra cuenta, mi saldo que pongamos era de 6.000 dólares pasará a ser de 5.900 dólares: la página donde antes decía que tenía un saldo de 6.000 dólares se "borra", mandándole la nueva información, que es la página donde dice que tengo 5.900 dólares y que hay que transferirle 100 a equis cuenta, a un gran servidor de la entidad bancaria de mi cuenta. En las criptomonedas no hay ningún gran servidor guardando esta información, sino que cada cuenta de criptomonedas tiene una contabilidad abierta y una cerrada, propia de mi propia cuenta. Esta contabilidad abierta, alojada en miles y miles de computadoras que nadie sabría calcular dónde están ni cuantas son, porque son computadoras de usuarios de la moneda, es casi imposible de hackear porque en vez de hackear un gran servidor, hay que hackear literalmente miles y miles de computadoras. Algo al día de hoy, imposible.

Estas monedas digitales no tienen necesariamente un uso universal, sino que pueden funcionar, por ejemplo, para un supermercado solamente. Como sistema crediticio, de acumulación de puntos, de ofertas, de compras virtuales y entregas de los productos reales. El respaldo final estará siempre en una moneda física o en bienes, pero que uno no dispone quizás en el momento, al igual que pasa cuando uno compra con la tarjeta de crédito de un banco emisor y obtiene descuentos con la tarjeta creada por el propio supermercado. Estas transacciones son en pesos, pero perfectamente podrían ser en monedas digitales, convertibles a divisas, para financiar importaciones -por ejemplo, de fertilizantes- y cobrar por exportaciones -por ejemplo, de granos-. La red de usuarios de la moneda digital podrían ser los productores agropecuarios y esta moneda cotizar en el mercado de la bolsa de valores granarios.
Con el debido protocolo de acceso, firmando un contrato jurídico claro, con una inversión que podría ser a través de acciones (con los propios actores de la cadena agroindustrial entrando en el negocio de su propia moneda) Entre Ríos podría dar un salto gigantesco y posicionarse como el centro de referencia financiera del país, dado que Argentina es un país subdesarrollado pero líder regional en producción primaria.

De esta manera, la criptomoneda entrerriana, tendría como respaldo el dinero físico de los inversores y las transacciones de la agroindustria. Un respaldo que, si nos fijamos bien, es mayor que el que tiene el Peso argentino. En el cual por cierto no hay mucha confianza, por eso la gente corre a comprar dólares.