¿Por qué Macri echa tantos funcionarios?



Gerardo Pressman-. La gente se entera de la existencia de tal o cual funcionario cuando, a pesar de la cobertura mediática que esconde la corrupción, salta un nuevo hecho de corrupción. O cuando Macri los echa, por razones que nunca explica pero que en la prensa oficialista revela: cuestiones de niños como celos, son los motivos para echar, por ejemplo, al único que sabía de economía del "mejor equipo de los últimos 50 años", Alfonso Prat Gay.

Los cambios constantes de funcionarios nacionales que renuncian y sus cargos son ocupados por funcionarios actuales, dejando vacantes sus cargos anteriores por mucho tiempo, relevan tres cosas:


En primer lugar, que Cambiemos no es un partido político ni piensa serlo. Los radicales están directamente fuera de juego, aceptando mansos el cesarismo de Macri a cambio de prebendas y carguitos. Por lo tanto, nacionalmente, son invotables.
El PRO no es un partido político, es decir, una organización que forme cuadros para acceder al gobierno. Es una empresa de Macri y le da lo mismos traer "gerentes" de otras empresas, otros partidos o familiares de los funcionarios. Por ejemplo, el peronista Jorge Yoma será el próximo embajador de Perú. Dos años sin embajador.



En segundo lugar,, revela un grado inusual de improvisación, amateurismo y frivolidad. No hace falta abundar sobre esto. Lo vemos a diario.

En tercer lugar, y lo más grave, es que Macri piensa que el problema del gobierno es culpa de los funcionarios y no de las políticas que implementa. Por lo tanto, cambia los funcionarios pero no la política escogida, a pesar del evidente fracaso en casi todas las áreas de la economía, la corrupción galopante y la falta de respeto a las instituciones.

Con este panorama, el menor de los problemas del gobierno es que los puteen en las canchas.
¿O acaso van a echar a los espectadores y cambiarlos por otros seleccionados en un casting previo focus group así los estadios se llenan con gente que haga, como los gerentes del gobierno, un culto a la personalidad?



Uno de los problemas de los líderes que exigen, a cambio de enriquecer a sus funcionarios, que éstos hagan un culto a su personalidad, es cuando la personalidad en cuestión es oscura en sus negocios, inculta y frívola. Ahí, la corte de alcahuetes que lo rodea y le festeja todas sus tonterías, pasa a hacer el ridículo.
Más o menos como les pasa a la mitad del gabinete de Macri. Porque de la otra mitad ni se sabe si existen, si son hologramas o si son simples ñoquis.

Por ejemplo, acá abajo voy a poner una foto y ud, lector, que está informado y al tanto de la realidad, trate de averiguar de qué Ministro de la Nación actual, que lleva dos años en el cargo, se trata:


Le doy tres pistas:

1) Ninguno de sus parientes renunció al gobierno, como ordena el decreto de Macri.

2) Es uno de los tres o cuatro Ministros del gabinete más grande de la historia argentina, al que todavía no le encontraron cuentas en paraísos fiscales, corrupción a gran escala ni incompatibilidad absoluta para ejercer el cargo.

3) Es completamente inútil.


¿Adivinó?

Estoy seguro que no.
Se llama Gustavo Santos. Es Ministro de Turismo (hasta el cierre de esta nota).