Macri y la inflación

Eduardo M Romero-. Quien habla “pour la galerie”, expresa conceptos con el fin de provocar un efecto determinado ante un auditorio determinado; el mismo orador, en otro contexto, vertería opiniones muy diferentes; esto me pareció que ocurrió en el discurso del Presidente al inaugurar por tercera vez un nuevo período de la asamblea legislativa.




El Presidente puso en agenda temas, que me parecen poco preocupan a la ciudadanía, como son cuestiones del medio ambiente, obesidad infantil, cobro a los extranjeros por utilizar el sistema de salud o el sistema educativo, despenalización del aborto y algunos otros todos los cuales, es cierto, tienen una significativa importancia ya que hacen a la persona humana; pero en realidad en los tiempos actuales los argentinos están preocupados por el alto endeudamiento, la ausencia de inversiones en la actividad productiva, la inflación descontrolada, el temor a perder el empleo, la necesidad de recomponer sus salarios y por supuesto la inseguridad que a pesar de los avances en operativos contra el narcotráfico no cesa ni la inseguridad en general ni el narcotráfico.
Pareciera que el Presidente instala temas en la agenda legislativa para ocultar el debate sobre las cuestiones que verdaderamente preocupan a los argentinos, y en torno a algunos de ellos el Presidente dio por supuesto que están solucionados cuando la sociedad no ve esta solución.

Con relación a la inflación dijo que la estaban bajando lo cual es una verdad a medias ya que si consideramos el primer discurso en el 2016 la inflación era del 45% anual y en el del 2017 era del 25 % anual, hoy estimaron primero el  10% luego llevaron la meta al 15%, pero en la actualidad los consultores amigos del gobierno que trabajan para dar pautas al Banco Central están señalando que la misma podría ser este año del 25% y esto demuestra que no se está bajando y que por el contrario esta descontrolada; además de reconocer que un 25% anual es sólo inferior en América a Venezuela, todos los demás países poseen inflación de un dígito ( con l excepción de Haití, el país más pobre del continente, que tiene 12% de inflación), de lo cual estamos muy lejos.



El presidente señaló que estamos creciendo pero que se trata de “un crecimiento invisible” la pregunta es quien lo ve, si su condición es ser invisible, y resulta claro que la sociedad no lo ve; pareciera que el gobierno sí.
Igual que en el 2016 y en el 2017 hoy dice “lo peor ya paso”: me recuerda la mentira de quien vacuna a un niño o del proctólogo que atiende a un señor y en ambos casos dicen “ya está” y lo repiten insistentemente, cuando saben que aún falta; pero además existen alguna decisiones que demostrarían que lo peor está por venir.

El gobierno plantea un mercado de dólar libre y su precio se está escapando, poco importaría si el dólar subiera y los precios internos mantuvieran sus valores o aumentaran solo una pequeña porción del incremento del dólar para cubrir costos; pero en realidad sabemos que aumenta el valor del dólar y aumentan los precios incluso en una proporción mayor; esto preocupa al gobierno y a pesar de haberle pedido a los formadores de precios moderación en esta costumbre, estos desoyen los pedidos del gobierno, ante lo cual el equipo económico va por disminuir el consumo para que la gente no compre y los precios bajen y se termine la espiral inflacionaria por ello buscan salariales menores a la inflación, aumentos desmedidos de luz, agua, telefonía, transportes, impuestos, tasas, prepagas, peajes y otros servicios esenciales; el problema es que esto viene de la mano de una crisis ya que la caída del consumo trae cierre de puestos de trabajo sobre todo en la actividad productiva y los servicios pasan a la informalidad cayendo la recaudación.
Tan fuerte es la presencia de una posible crisis por disminución del consumo que desde el gobierno se está queriendo implementar un “seguro de crisis” para los tomadores de crédito bancario para que esta crisis no golpee como en el 2001 en las instituciones bancarias colapsando el sistema.

Por otra parte el mismo Presidente señala que ahora es tiempo de no endeudar más al país, cuando éramos chicos decíamos “tarde piaste” cuando alguien decía que no iba a hacer más lo que había hecho mal con anterioridad. La argentina no produce más y tiene un altísimo endeudamiento externo que si no producimos más lo tendremos que pagar produciendo lo mismo que por no alcanzarnos nos obligó a endeudarnos.
Esto lleva a suponer que la inflación será igualmente alta, que el déficit se mantendrá firme ya que no hay más para sacarle a los jubilados o los trabajadores, si producimos lo mismo y debemos efectuar amortizaciones de créditos deberemos seguir endeudándonos, si se busca disminuir el consumo interno caerán quienes producen para este mercado y los que tengan capacidad de compra lo harán en el exterior lo que se sumara a la fuga de divisas por la bicicleta financiera.



¿Es sano que el día del discurso presidencial en el Congreso la plaza este vacía?
Es motivo de debate, habrá algunos por el sí y otros por el no, pero lo triste es que un presidente salude a nadie, solo para la foto, que en apariencia pretende engañosamente transmitir una imagen distinta a la verdadera; de donde uno puede interrogarse si es creíble el discurso de alguien que pretende una imagen distinta a la realidad.

Puede ser que sean miedos solo míos; pero por lo visto muchos de los integrantes del gobierno, tampoco tienen fe en el futuro, ya que la mayoría tienen sus capitales fuera del país e incluso de paraísos fiscales.-