¿Existe la medicina "alternativa"?



Antonina Della Marisa-. Un debate que nace en los países desarrollados se irá trasladando poco a poco a los países emergentes y Entre Ríos no estará ausente.


En los países europeos donde hay un sólido sistema de salud pública que compite y en muchos casos supera a la medicina privada, existe también un debate sobre si estos sistemas de salud pública deben incorporar la llamada "medicina alternativa", la cual no es validada por la ciencia. Por ejemplo el caso de la homeopatía, el psicoanálisis, la acupuntura, etc. Este debate es muy distinto en el tercer mundo y en un país y una provincia subdesarrollada como Entre Ríos. Pero vale la pena hacer un repaso de discusiones a las cuales estaremos somergidos tarde o temprano.

Para las llamadas "medicinas alternativas" estar incorporadas dentro del sistema de salud pública europeo, quizás el de mayor prestigio mundial por su universalidad de acceso y cobertura, significa una inyección de dinero de parte de las autoridades estatales de magnitudes incalculables, porque eso redundaría en una validación científica que la propia ciencia no le ha dado. En la mayoría de los casos se trata de meros placebos, en otros está comprobado que hay terapias que lejos del efecto placebo agravan el cuadro que dicen combatir. Hay múltiples ejemplos y la frontera con los meros suplementos alimentarios o la venta libre de algunos menjunjes con hierbas que se hacen pasar por fármacos recetados, es una frontera porosa. Adrede es porosa dado que las farmacéuticas o industrias alimentarias que producen estos placebos o cúmulos de vitaminas que quizás el paciente no necesita, son fomentados por la publicidad engañosa.

Cuanto menos fuerte es un Estado para controlar estas prácticas fraudulentas, más proliferarán, sobre todo si los Colegios Médicos y universidades hacen la vista gorda y el sistema educativo en general viene en declive. Así como será mayor la automedicación cuanto más excluyente sea el sistema de salud pública.
Después de todo, las farmacéuticas solo quieren vender lo más posible, como cualquier otra empresa. Y sus productos estrella en el mercado subdesarrollado son los de venta libre, los cuales promocionan hasta como "prevención del cáncer" sin ningún aval científico que los respalde ni ninguna autoridad estatal que los contradiga por pisar al costado de la ley.



En el tercer mundo, estas discusiones son distintas: en muchos casos se acceden a terapias alternativas porque son más baratas que la salud científica y al no existir un sistema de salud serio, estas terapias alternativas, que en todos lados se aprovechan de la desesperación y la ignorancia, encuentran un campo fértil en los países subdesarrollados.

Aún quedan en el campo entrerriano, parteras domiciliarias sin titulación, curanderos con hierbas para enfermedades que está comprobado que no curan, e incluso el caso de la medicina ilegal y sin métodos clínicos adecuados se discute abiertamente en Argentina, como en otros países del tercer mundo, en el caso del aborto. Porque mueren muchas chicas por realizarse abortos en condiciones inadecuadas, por el sencillo caso de que no pueden pagar el costo de la medicina ilegalizada por cuestiones religiosas. El aborto, en condiciones adecuadas de salubridad, es seguro. Las muertes provienen de la falta de acceso a los abortos seguros producto de su ilegalidad por cuestiones religiosas, lo cual lo torna inaccesible para las mujeres pobres.

Este debate sobre las terapias alternativas que van por fuera del sistema científico y público de salud, en Entre Ríos está vinculado a una cuestión de clase social y exclusión. Pero tarde o temprano, los vendedores de soluciones mágicas, irán conquistando las clases medias y altas y pujando por ser incorporados a los sistemas de Obras Sociales que manejan los sindicatos, los cuales en Argentina llegaron a falsificar remedios oncológicos. Un caso increíble que recorrió la portada de todos los diarios del mundo pero que, si bien los sindicalistas responsables están presos, no llevó al país a una ola de indignación que modifique el patético sistema de salud pública y privada. Más bien se naturalizó lo sucedido. Estamos en problemas.