El hit del verano

Ezequiel Bauman-. Los que tenemos algunos años sabemos que el verdadero hit del verano es otro.



Está finalizando el verano y se denomina en cierta prensa como hit de esta estación a un grosero canto donde se le falta el respeto al Presidente de la Nación, el ingeniero Mauricio Macri. Cuya política económica me parece completamente desacertada pero no obstante me resulta de mal gusto escuchar a un sector del pueblo apelar a sus instintos salvajes.

Los que tenemos algunos años sabemos que el hit del verano es el mix de devaluación (ya se devaluó la moneda argentina frente al dolar un 30% durante el verano) o reclamos de las entidades agropecuarias e industriales por una devaluación que subsidie sus rentas.
Lo curioso de este verano 2018 es que los dos hit se cantaron a la vez: se devaluó un 30% la moneda, se aumentó la meta de inflación un 50% al día siguiente de votado el presupuesto por el Congreso Nacional y sin embargo, tanto la Unión Industrial como Federación Agraria piden a gritos mayor devaluación.
¡Un país de locos!



Los devaluadores crónicos son como la Iglesia Católica, que pide "por los más pobres y necesitados" cuando quiere negociar a puertas cerradas otra cosa, por ejemplo en esta oportunidad, busca presionar al gobierno nacional para que no habilite la discusión sobre el aborto, para que siga permaneciendo como un tabú.
Lo mismo pasa con la Unión Industrial Argentina, UIA, y Federación Agraria, brazo político del campo. Como el tero, ponen el huevo en un lado y gritan en el otro.
Lo que ambas entidades buscan es una mayor devaluación. En el caso de los industriales para poner una barrera vía precios a las importaciones y bajar los salarios del mercado interno, especialmente de las fábricas. En el caso de Federación Agraria, para maximizar sus ganancias a través de la exportación, y trasladar a precios internos las subas de la Canasta de Alimentos.

Los gobiernos pasan y estos hits del verano, permanecen.
Cuando ambos hits se contraponen es porque el gobierno no tiene pericia en la gestión. Ni deja en claro cuál es el rumbo económico elegido, lo cual significa, simplificando, elegir alguno de los bandos en que se forman los bloques de poder. Aunque los bandos en cuestión sean complejos, sus límites sean porosos y los grandes jugadores de cada bloque de poder terminen siempre llevándose sus ganancias, primero a la ruleta del casino financiero de moda (estos años son las LEBACs, antes fueron otros instrumentos financieros) para terminar fugando el capital al exterior. Se estima que existe un PBI entero de argentinos en cuentas en el exterior. Lo cual significa que el trabajo y el ahorro argentino van a parar a financiar el trabajo y el ahorro de países del exterior.
Es una conducta clásica ya de nuestra clase dirigente, especialmente la empresarial. A esta conducta, el gobierno la facilita a través del endeudamiento a corto plazo para financiar la fuga de capitales.


Siempre tengamos en cuenta que en estas discusiones entre bloques de poder no tienen en cuenta los intereses de las mayorías, especialmente de los trabajadores y por vía indirecta ya que afecta la recaudación del Estado, de los jubilados. De hecho, los sociólogos podrían decir que las discusiones entre bloques de poder alcanzan su pico máximo cuanto más debilitada esté la clase obrera y los representantes del mundo popular, desde ONGs hasta movimientos sociales, iglesias (incluida la Católica) y sindicatos.