El futuro del Properonismo



Gerardo Pressman-. El fenómeno de la incorporación de peronistas vistosos al gobierno de Macri, lo conocen todos. Menos se conoce el lento pero persistente movimiento de los militantes peronistas migrando hacia sectores de Cambiemos, como pasa en Paraná con militantes peronistas que acuden "en auxilio del ganador" de la intendencia, Sergio Varisco.



El fenómeno no es nuevo. Fue el proyecto de Alfonsín a través del Tercer Movimiento Histórico y fue la estrategia de partidos menores durante décadas: desde el Partido Intransigente, hasta el Frente Grande o la Alianza, donde el peronista Chacho Álvarez acompañó en la fórmula presidencial al radical ortodoxo Fernando De La Rúa.
Lo raro de la situación actual, es que Cambiemos incorpora peronistas pero con un discurso antiperonista clásico, con los mitos y prejuicios de hace medio siglo.

A medida que se acreciente la sensación de que el gobierno nacional podría reelegir, la tendencia a la migración del peronismo a Cambiemos, no se detendrá. Más si sigue ocurriendo el fenómeno de la radicalización de un sector del peronismo, que luego de bajar de Sierra Maestra con la Comandante Cristina Fernández, ven a Cambiemos como la encarnación del Mal Absoluto. Esto repercute negativamente en los militantes del peronismo que buscan la "contención" estatal. Y el poder.
El peronismo nacional no es hoy por hoy un partido del poder, sino una federación de partidos provinciales (como Somos Entre Ríos, por ejemplo) y despistados ideológicamente, sin saber qué rumbo tomar y sin un debate profundo que vaya más allá de los fetiches de "la unidad" y la creencia de que el gobierno de Macri se caerá a pedazos y ahí resurgirá como el Ave Felix (como dijo Hugo Moyano hace varios años) el "verdadero" peronismo.

Estamos asistiendo a un fenómeno inverso a la historia del peronismo desde el retorno de la democracia.
El peronismo siempre concurrió con aliados a las elecciones pero los terminó fagocitando. Desde la UCEDE de Álvaro y María Julia Alzogaray durante el gobierno de Menem hasta el partido Nuevo Encuentro de Martín Sabatella o los radicales K durante el liderazgo de los Kirchner.
Ahora es el peronismo el que parece estar fagocitándose, en parte, dentro de otra formación política: Cambiemos, aunque específicamente, el PRO.

Si bien Cambiemos contenía desde sus inicios sectores peronistas, como el partido FE del fallecido Momo Venegas, también el PRO había avanzado en incorporar cuadros peronistas o aliarse con ellos en donde se pudiera, como en el caso de Jorge Busti que fue aliado de Alfredo De Ángelli en las elecciones del 2013 en Entre Ríos.

Ya con el poder que brinda conquistar el gobierno nacional, el de las dos Buenos Aires y, junto a sus aliados, varias gobernaciones y la mayoría de las capitales provinciales, el fenómeno es en cierto sentido esperable.
Por ahora, la caótica conducción nacional del Partido Justicialista no logra acercar en una estrategia que frene esta migración.