La Unisectorial selfie contra el tarifazo

Pablo Mori-. Con la humildad -de convocatoria- que los caracteriza, se realizó en la Plaza 1º de Mayo de Paraná una concentración para manifestarse en contra de los aumentos en los servicios públicos.

El apriete de la Iglesia



Joakito.- "Sostenemos la firme convicción de que cada niño que está viniendo a este mundo merece ser bienvenido, pues todo ser humano es un don, con su dignidad inviolable de ser persona, imagen de Dios” con esas palabras los obispos de la región -con Estanislao Karlic a la cabeza- salieron a apretar a los diputados y senadores nacionales para que voten en contra de la despenalización del aborto.
Los obispos de la región se meten de esta manera de lleno en la arena política a pesar de que el Papa Francisco a dicho en mas de una ocasión de que la Iglesia Católica no es un partido político.
A pesar de lo que diga el Papa hay que decir que la Iglesia mediante la llamada doctrina social se mete en política en diferentes países, ya que la doctrina social de la iglesia implica responsabilidades relacionadas con la construcción, la organización y el funcionamiento de la sociedad, estas obligaciones son políticas, económicas, administrativas, es decir, de naturaleza secular, propias de los fieles laicos, no de los sacerdotes ni de los religiosos. Según la propia doctrina social estas cosas son las llamadas cosas “del mundo” al que se refirió Jesús en oración por nosotros al Padre: “No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del mal".



Hace poco escribía sobre la necesidad de pensar a la política y al Estado separándole de las creencias religiosas, ya que a diario vemos como los diferentes credos, pero fundamentalmente la Iglesia Católica, intervienen en política. Un claro ejemplo es como se trata el tema de la corrupción. Según la Iglesia Católica la corrupción es consecuencia de un pecado y por lo tanto no se puede regenerar la conducta humana a través de leyes ya que la moral es un principio ético, no jurídico, y estaría vinculado a los valores espirituales, de esta manera, las causas judiciales no tienen sentido, bastaría con que Macri y sus funcionarios al igual que la ex presidenta, pasen por el confesionario y listo. Pero como cualquier persona que haya pasado aunque sea por el CBC de la universidad lo sabe, no existe la política vinculada a asuntos éticos y morales. Recordemos sino los planteos de Maquiavelo de que un gobernante no está atado por las normas éticas "¿Es mejor ser amado que temido, o al revés? La respuesta es que sería deseable ser ambas cosas, pero como es difícil que las dos se den al mismo tiempo, es mucho más seguro para un príncipe ser temido que ser amado, en caso de tener que renunciar a una de las dos” sostenía este autor en su obra cumbre "El Príncipe".



El ex sacerdote y periodista español Antonio Aradilla, autor de "La iglesia, último bastión del machismo" entre otros mas, sostiene que la iglesia nunca dejó de hace política y que de hecho, lo que diferencia a los curas de los políticos es que, hasta el presente, y casi indisolublemente, la Iglesia se situó y sitúa, en áreas ligadas al conservadurismo crónico, pertinaz, recurrente y continuista, con rechazo positivo y pre-dogmático de todo cuanto sea y exija el cambio.
Si tomamos los propios postulados de Jesús, la Iglesia de ninguna manera tendría que interferir en los asuntos del estado. Recordemos que  aunque sus apóstoles le pedían a Jesús que interviniera, Jesús se negó a intervenir o tomar partido en asuntos políticos.
En nuestros tiempos mezclar la política con asuntos religiosos resultaría peligroso, porque en nombre de una fe se pueden exacerbar los ánimos, despertando pasiones que pueden provocar tragedias de enormes dimensiones (imagínense si el mismo día que los antiabortistas se movilizan lo haga el movimiento feminista).
La Iglesia Católica y sus obispos deben entender que nuestro país es un estado moderno y por lo tanto es un estado laico. La Iglesia debe aceptar que el nuestro es un sistema de gobierno en donde todas las creencias tienen el mismo derecho y desde el gobierno no se puede tener preferencias para nadie. Esto implica que gozamos de libertad de culto y de similares derechos en cuando al ejercicio de nuestra fe, sin discriminación o preferencia, por lo tanto, la opinión de los obispos católicos sobre el aborto tienen la misma importancia que lo que opinen los  "feligreses" de la Iglesia Maradoniana.
El gran problema de la Iglesia política cuando se mete en la política es que los jerarcas de la iglesias además de ser instrumentos del poder (tal como lo fueron en el feudalismo) quieren ser el poder mismo.