Bordet, el Marco Polo turístico

Salustriano-. Las mentiras sobre las supuestas "inversiones extranjeras" en los exóticos viajes de Gustavo Bordet se explican en la impunidad existente en la provincia y en un contexto de política exterior autocelebratoria de los gobiernos argentinos.




La autocelebración de la política exterior es una característica creciente de los últimos gobiernos nacionales. En la provincia de Entre Ríos, así como en la Región Centro (siempre teniendo en cuenta que Santa Fe y Córdoba tienen economías diversificadas, no primarias como Entre Ríos y además, a diferencia de Entre Ríos, le cobran impuestos a los ricos y por lo tanto no deben mendigar a Nación) existe una tendencia a continuar con los estériles viajes al exterior en busca de inversiones imaginarias. Esto es posible porque ni la Legislatura entrerriana ni mucho menos el degradado Poder Judicial le piden que rinda cuentas al gobernador de esos fabulosos y costosos viajes inútiles, que solo sirven para hacer turismo dado que jamás vuelven con un resultado concreto que pued medirse de manera concreta. Si obtuvieran alguno lo publicitarían por la amplia red de medios paraoficiales que celebran estos viajes casi ridículos como si se tratara de estadistas resolviendo el Tratado de Versalles.
Esta tendencia creciente a pasear por el exterior con el cuento de las inversiones extranjeras y su correlato, la impunidad a la hora de rendir cuentas y resultados, se inserta en la autocelebratoria política exterior. Recordemos a Cristina diciendo que en Argentina había menos pobres que en Alemania, explicándole economía a los presidentes del G-20 o a Macri diciendo que volvimos al mundo mientras no paran de poner trabas y aranceles a la exportación de valor agregado argentino y aumentando el déficit de la balanza comercial. Para no irnos más atrás y recordar a un patético De La Rúa celebrando inversiones extranjeras depredadoras o a Menem pidiendo el Premio Nobel de la Paz porque iba a arreglar el conflicto en Medio Oriente.
Hay más imágenes en la retina, como la de Néstor Kirchner entrando inútilmente a la selva colombiana a negociar la fallida liberación de Ingrid Betancourt, Rodríguez Saá ovacionado en el Congreso Nacional diciendo que Argentina (que ya estaba en default) no iba a pagar la deuda externa o Alfonsín armando un grupo de países latinoamericanos para pedir una moratoria de la deuda externa, para luego pagar puntualmente y dejar en un fiasco ese supuesto grupo contra el Club de París.
O Videla negociando con la Unión Soviética la venta de trigo -lo que le valió el apoyo del Partido Comunista Argentino a la dictadura militar- o el canciller de Galtieri fotografiándose con Fidel Castro, quien votó una y otra vez en la ONU contra la condena a la dictadura argentina por las desapariciones forzadas de personas. Porque la URRSS le compraba trigo.

La tendencia autocelebratoria de nuestros gobiernos nacionales  van de lo trágico a lo ridículo. Pero lo preocupante es la creencia, en Entre Ríos, de que los viajes turísticos del gobernador reditúan en algo a la provincia. Dejar acéfala la provincia para pasear y mentir a los medios (que tienen gran parte de la culpa de esta situación) que se van a conseguir inversiones, que nunca llegan, establece un punto tan bajo del análisis que ni siquiera se puede tomar en serio.



Si en verdad se quisieran las inversiones extranjeras, habría que establecer primero en qué sectores, por qué vendrían, qué obtendrían los entrerrianos a cambio y bajo qué condiciones. Una provincia que ni siquiera tiene un banco estatal no puede establecer con seriedad ningún acuerdo con Vietnam, como el próximo viaje del Marco Polo turístico, el gobernador Gustavo Bordet, cuyo tiempo fuera del país en el ejercicio del cargo de gobernador supera con creces al de cualquier mandatario en la historia entrerriana. ¿Para qué tantos viajes? Nadie le pregunta. Así estamos.
Lo gracioso es que a todos los países donde va supuestamente a buscar inversiones o cuando se va de vacaciones y la red de medios paraoficiales lo muestra con fotos truchas recorriendo escuelas en Parana (como tras perder las elecciones, mientras estaba en una playa de Colombia, los medios paraoficiales lo mostraban en la escuela Centenario de Paraná "recorriendo las obras de su gobierno" como si su gobierno fuera, justamente, centenario o hubiera hecho alguna escuela...) vuelve sin ninguna idea nueva. Ni siquiera la idea más simple de todas, que es que el neoliberalismo está en retroceso en todo el mundo.
¿De qué sirve insistir con este neoliberalismo conservador de bancos privatizados, exención impositiva a los ricos, subsidios a los terratenientes y fomento de la escuela privada?
Menos turismo y más aprendizaje harían que los costosos viajes a expensas de los impuestos y tarifazos que soportan los entrerrianos, no fueran solo pura y exclusivamente un completo desperdicio del dinero de los contribuyentes.