Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Agrotóxicos y la izquierda caviar



Sebastián P.-. La izquierda caviar avanza en Paraná en su cruzada fanática por volver a la Edad Media. En Europa (de donde copian sus delirios) se los llama neonazis, acá se creen progresistas.




En Córdoba, la Ley de Agroquímicos (9.164) tiene un apartado dedicado exclusivamente a la venta minorista de repelentes, insecticidas y venenos de uso en el hogar y venta libre. Entre las estipulaciones está que deben estar a un metro y medio del suelo, para evitar que los niños jueguen con él en el local. Y además, deben ser entregados al cliente en una bolsa aparte de los alimentos o cualquier otro producto que vaya a tener contacto con humanos o mascotas.
En Paraná en cambio está prohibido por ordenanza municipal vender hasta repelentes e insecticidas que el mismo municipio utiliza en dosis mucho más elevadas.
La prohibición no la toma nadie en serio, básicamente porque es imposible. Se trata de una ordenanza ridícula, descrita con su habitual lucidez corrosiva por Lucas Carrasco, que prohíbe hasta la venta de dentífricos. Fue sancionada por unanimidad para quedar bien con una decenas de activistas que no tienen ni idea de agricultura pero adoran todo lo que sea anterior a la revolución industrial inglesa del siglo XVIII.
En Paraná también se prohibió que los negocios minoristas -apuntando a las ganancias de los supermercados- entreguen bolsas. Las pueden vender, pero no entregar, porque eso colisiona con el medio ambiente, dicen. Si las venden, colisiona menos, al parecer. Puras mentiras, desde hace varios años existen en el mercado bolsas biodegradables y bolsas reciclables, solo que los supermercados prefieren ahorrarse este dinero y en el Concejo Deliberante de Paraná brillan por su ignorancia. 

Los repelentes, insecticidas y venenos que se usan, por ejemplo, en las escuelas para que no haya alacranes, son los mismos que se utilizan en los campos, solo que en menor cantidad de sus principios activos -principalmente tetrametrina y permetrina- diluidos luego con productos inocuos generalmente líquidos.
En el campo. para la agricultura se utilizan en mayor grado de concentración esos mismos principios activos, por lo cual hace falta una legislación que impida el uso de agroquímicos en cercanías de poblaciones humanas o moontes protegidos. Especialmente, cerca de las escuelas, estaciones rurales de policía, etc, los lugares con mayores riesgos. Porque los venenos utilizados para eliminar insectos, plagas y malezas, afectan la salud humana si se aplican directamente. Sobre todo, cuando estos venenos son aplicados en cantidad, como sucede en la agricultura.
Pero hay que tener en cuenta que la aplicación de estos venenos vuelve a la agricultura más segura para la alimentación humana, como está comprobado científicamente. Esto ha permitido que la humanidad produzca alimentos para toda la población mundial, que no haya hambrunas por problemas naturales, más allá de los problemas políticos de la distribución de estos alimentos.

Existen productos naturales para espantar a los alacranes, pero son más dañinos en su producción para el medio ambiente y a la vez, de baja efectividad. Por eso no son recomendables ni se venden en el mercado. Se pueden utilizar como "trucos caseros" y en el dudoso caso de que den resultado, lo que estarían haciendo es que los alacranes no se acerquen a tu casa y se vayan a la casa de un vecino. Lo cual además de poco solidario implicaría que por ejemplo habría que prohibir su uso en varias manzanas alrededor de escuelas, geriátricos y hospitales, para no llenar esos lugares vulnerables de alacranes. Lo cual en el caso de Paraná significaría prohibirlos en prácticamente toda la ciudad. Pues no, lo que está prohibido por ordenanza es el uso de plaguicidas que sin embargo cualquiera puede comprar en los supermercados que no entregan bolsas, incluso "suelto" sin las etiquetas ni las instrucciones, con los riesgos que eso implica, en negocios de "limpieza".

La legislación es en Paraná es poco seria, haciendo un seguidismo oportunista de pequeñas minorías que desconocen del tema y quieren hacer política a través del miedo.
Ya sé que no es políticamente correcto decir la verdad. Por algo todos los medios de comunicación, sin excepción, se suman al coro  que repite que los agrotóxicos "matan", fomentan el cáncer y varias calamidades más. Se citan como pruebas algunos estudios aislados que fueron desautorizados en todo el mundo por la comunidad científica. Sin embargo, el avance de la irracional es imparable, porque viene del primer mundo, de países europeos fascinados con la ultraderecha y los neonazis que de paso quieren quebrantar las economías subdesarrolladas.



Entre nosotros, nunca faltan los idiotas útiles que se suman a esa jugada, creyéndose además la vanguardia iluminada de la izquierda. Cuando en realidad son la derecha reaccionaria que cree que se viví mejor tres siglos atrás, pero eso sí, esta izquierda caviar no reniega de sus iphone, sus ropas importadas, los agrotóxicos que se utilizan para la industria cosmética ni de los lujos que son igual de dañinos para el medio ambiente que los supuestos males que denuncian. Si toda la población accediera al modo de vida que vive la izquierda caviar, el planeta estallaría. Pero ellos no están dispuestos a renunciar a su estilo de vida en pos de un mundo mejor. Para qué, si es más fácil acusar a los racionalistas y científicos de ser asesinos e integran una conspiración mundial que quiere que toda la población muera de cáncer.