Una buena de Bordet



Joakito.- Se realizó el primer conversatorio con trabajadores de las letras convocado por el equipo de la Secretaría de Turismo y Cultura de Entre Ríos. Esta metodología de trabajo es novedosa en el ámbito de la cultura oficial en la provincia, y es la primera vez que se abre el juego a que en cultura se escuchen todas las voces y no solo la de quienes nos gobiernan. Estamos acostumbrados a que quienes gobiernan convoquen y paguen solamente a los artistas que les gusta a ellos o a quienes les rinden pleitesía.

De este primer conversatorio participamos gestores de bibliotecas populares; editores independientes y oficiales; productores; y los organizadores del slam que se realiza con apoyo del gobierno de la provincia. Si bien de este conversatorio -según los organizadores es el primero y la idea es realizar mas- llama poderosamente la atención la escasa participación de escritores y escritoras en el encuentro. Basta ver las fotos de prensa del equipo de la secretaría para observar que eramos 12, a lo sumo 15 participantes y de los cuales la mitad eran funcionarios. ¿Porqué llama la atención? Porque la provincia de Entre Ríos se ha caracterizado, y se caracteriza, por una prolífera y basta producción literaria. Tengamos en cuenta para ilustrar este último comentario que somos la provincia con mas diarios a lo largo de la provincia: no hay localidad con mas de 10 mil habitantes que no posea uno o dos diarios.  La mayoría del periodismo entrerriano no participó de la convocatoria. Raro, si se tiene en cuenta que todos los pasquines (a excepción de Noticias Entre Ríos que no vivimos de gacetillas) que circulan en internet difundieron la convocatoria.

Parecen teros, poniendo el grito en un lugar y escondiendo los huevos en otro. No soy quien para criticar el trabajo de los demás, pero si hablan de reivindicar el periodismo y de la libertad de expresión tendrían que considerar su participación en las convocatorias que se realizan a escritores y editores, la haga quien la haga. ¿Acaso el periodismo no es un género literario?

Otra de las ausencias, la mas notada, fue la de los responsables de la "futura" Editorial Municipal. ¿Por qué fue la mas notada? Porque se supone que estos encuentros, son para fortalecer el debate, y para aprender colectivamente. ¿Qué pasó? Una de dos: o el director de la "futura" Editorial Municipal piensa que la tiene re clara en materia editorial entonces el espacio y la opinión de los editores independientes o de la editorial de Entre Ríos no le aporta nada; o la otra opción es la mezquindad de quien está al frente, mezquindad que respondería a cuestiones políticas y entonces la llamada "grieta" no le permite participar de actividades que no sean del mismo color político. Quien suscribe piensa que es la primer opción, máxime si se toma en cuenta la cordialidad existente entre la administración provincial y la municipal.

No se trata de un reclamo de masividad en la asistencia, ya que perdería sentido el conversatorio como técnica de trabajo y pasaría a ser una asamblea -lo cual no estaría mal-  pero sí, por lo menos un poco de coherencia por parte de quienes trabajan o pretenden trabajar con la palabra. A propósito de esto, cito a la responsable de la Editorial de la UNER que participó del conversatorio: el lenguaje, la palabra, es un derecho humano y es el estado quien debe garantizarlo.
Ahora bien ¿Qué son y para qué sirven los conversatorios? Los conversatorios son reuniones que se hacen con la intención de escuchar las prácticas de quienes participan, retroalimentando las visiones e inspirando gradualmente un cambio cualitativo de las intervenciones, de cada uno de los participantes. El conversatorio - a diferencia de una asamblea- permite logísticamente, que se generen las condiciones para que quienes participen tengan la oportunidad de interactuar con el invitado y entre sí.
Los conversatorios se construyen a través del diálogo y en sí mismo, del ejercicio de conversar, entendido como el libre intercambio de ideas, visiones, argumentos y opiniones compartidas, contradictorias, conflictivas, provocadoras, audaces y novedosas para discutir y deliberar poniendo en común inquietudes que pueden ser afirmadas o relativizadas en un ambiente constructivo por quienes participan. A un conversatorio no se va a hacer catarsis, no es una reunión de alcohólicos anónimos y a ponernos de acuerdo ya que lo importante no son los consensos, sino la presentación y exposición de las ideas y planteamientos para la acción.

Este primer conversatorio fue una buena experiencia por un lado, para ver que piensan nuestros gobernantes en materia de "letras", pero también para vernos las caras entre quienes estamos dentro del campo literario, ya sea escribiendo, editando o produciendo eventos. Ojalá, estas líneas sirvan para abrir la cancha, no tirar la pelota afuera, y que mas escritores y escritoras, mas editores y editoras, mas productores y productoras se acerquen a debatir, reflexionar y construir políticas públicas destinadas al rescate y a una mejor difusión de la literatura realizada en Entre Ríos.