Un año de conflictividad gremial



Gerardo Pressman-. Los sindicatos de estatales entrerrianos tendrán este año un gran protagonismo. Será presumiblemente un año de alta conflictividad gremial. En este marco, hay que analizar en fino si el peronismo, que domina la mayoría de los sindicatos, no puede entrar en un proceso de debilidad como resultado de sus contradicciones internas.


Para el peronismo siempre fueron claves los sindicatos, especialmente los de la rama industrial.
Como es sabido, cambió la economía, la industria perdió poder en la economía real, ganó su tajada el sector primario y agroindustrial y especialmente el rubro servicios. Ahí es donde cobra relevancia estratégica el gremio de Camioneros y especialmente el clan Moyano.



En Entre Ríos, el gremio de los peones -que sigue adhiriendo a Cambiemos, a pesar de la muerte de su conductor, Momo Venegas- siempre fue débil y los sindicatos con poder real son los de los empleados del estado. A su vez, estos gremios estatales a nivel nacional tienen conducciones radicalizadas o en vías de asumir una posición mas crítica hacia el gobierno nacional de Cambiemos.
En la provincia de Entre Ríos, como las escuelas y hospitales, tribunales y policías (a los cuales no se les permite sindicalizar pero no quedan al margen de los problemas del resto de los empleados públicos) dependen de las arcas del estado provincial, con lo cual deben hacer un delicado equilibrio de malabares linguísticos en sus reclamos o bien ir contra Bordet y Macri al mismo tiempo, lo cual suena a tarea titánica. Pero su patronal es el gobernador peronista y su adversario partidario es el Presidente de la Nación, que pertenece al PRO.
Es justamente por esta contradicción que en Entre Ríos podría comenzar a darse un proceso de crecimiento de distintas versiones de la izquierda y el peronismo combativo en los sindicatos.
El mismo proceso que sucede con el trotkismo en las fábricas de provincias industriales como Córdoba, Mendoza, el conurbano bonaerense, Rosario, podría darse en Entre Ríos con las conducciones peronistas de los sindicatos estatales por la contradicción flagrante de que Bordet acompaña a Macri en todas las iniciativas, especialmente las más reaccionarias como la rebaja de jubilaciones, pensiones de ex combatientes de Malvinas y la Asignación Universal por Hijo. Son cuestiones sensibles para el peronismo.
El espacio opositor visto desde Entre Ríos, especialmente de la centroizquierda hacia la izquierda, está vacío y este vacío es el agujero donde agrupaciones independientes o no peronistas con inclinación hacia la izquierda pueden ir ganando espacios en los sindicatos estatales, que son a la vez los más protegidos legalmente y por lo tanto los más audaces a la hora de tomar medidas gremiales. No sería concebible hacer tantos paros al año pidiendo aumentos salariales como hacen los docentes hacerlos en, por ejemplo, un frigorífico sin que éste rápidamente se funda y los trabajadores se queden en la calle.

Las conducciones gremiales de los sindicatos estatales entrerrianos, con alguna que otra excepción como el caso de UPCN, suelen tener distintas listas en su interior, renovación de cuadros, elecciones democráticas. Esto permite un proceso de renovación y dinamismo que no se ve en la anquilosada CGT del triunvirato nacional, al que Hugo Moyano puso en jaque.
Esta CGT tiene en común con el gobierno, además de lo que ya sabemos sobre las obras sociales y la extorsión con causas judiciales, un enemigo común que es el avance de la izquierda entre las bases. El modelo gremial actual permite que los sindicatos se hereden en clanes familiares y que permanezcan en sus cargos hasta la muerte, como el caso de los Moyano o Venegas, cuyas abismales diferencias ideológicas no se distinguen tanto cuando se va al terreno práctico del manejo del poder en el sindicato. Eso sí, no es lo mismo ser peón rural aún estando sindicalizado que ser camionero. De Moyano se puede decir cualquier cosa, menos que no defiende a los trabajadores de su gremio.