“Pink Floyd y Spinetta fueron mis primeros descubrimientos”

Rolando Revagliatti-.Marisa Negri nació el 24 de junio de 1971 en Buenos Aires, capital de la República Argentina, y reside desde 2011 en el Delta, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Es Maestra Especializada en Educación Primaria, Profesora de Castellano, Literatura y Latín, formada en Especialización en Educación por el Arte (Instituto Vocacional de Arte), con posgrado en Arteterapia (Universidad Nacional de Arte) y postítulo en Escritura y Literatura en la Escuela Secundaria. Es Bibliotecaria Escolar, cursa la carrera de Bibliotecóloga y se desempeña desde 1990 en la educación pública como Profesora de Literatura. Desde 1995 a 2005 coordinó el Taller “El Revés del Cielo” en la Municipalidad de Zárate, provincia de Buenos Aires. Junto al músico Alejandro Dinamarca tuvo a su cargo talleres de Arteterapia para adultos mayores. Desde 2010, con Alejandra Correa coordina el programa “Poesía en la Escuela”. Organizó concursos de plástica y literatura y participó en mesas …

Siempre la misma cantinela



Joakito.- Apuntes para pensar el conflicto educativo Cada año se repiten las mismas situaciones, docentes en condiciones no deseadas de trabajo y gobiernos sin respuestas a las demandas educativas. Todos los veranos, se terminan con la angustia de saber si empiezan o no empiezan las clases, pero, ¿Es solamente un problema salarial? ¿Por qué los gobiernos hablan de ausentismo docente y no de ausentismo estudiantil?





“Con trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores, con jornadas laborales de 4 horas y 3 meses de vacaciones, cómo es posible que sólo tengamos que hablar de salarios y no hablemos de los pibes que no tienen clases” (Cristina Kirchner discurso del 1 de marzo de 2012)




“No puede haber 3 docentes por cargo. [Argentina es de] los países peor rankeados en cantidad de alumnos por docentes” (Mauricio Macri, nota de marzo de 2014)

Si bien el reclamo docente es absolutamente válido, sobre todo en provincias como Entre Ríos cuyos salarios estan entre los mas pobres del país, el conflicto salarial es solo un emergente, un síntoma si se quiere usar un lenguaje mas sencillo, de la profunda crisis que atraviesa la educación argentina desde hace por lo menos 20 años, o más.
La crisis en el sistema educativo tuvo sus inicios durante la presidencia de Carlos Menem cuando se empieza a implementar la Ley Federal de Educación en el año 1993, ley solamente retocada por los sucesivos gobiernos, transformando tajantemente el sistema educativo, sobre todo en lo que respecta al igualar a las escuelas públicas con las escuelas privadas. Este cambio de paradigma se implementó en dos direcciones: por un lado buscaba ahorrarle a los sectores empresariales y confesionales dueños de escuelas el gasto salarial y por el otro, debilitar la calidad en la enseñanza de las escuelas públicas. ¿Por qué? Porque al desfinanciar el sistema educativo y crear un conflicto salarial hubo un gran vuelco de matrícula desde las escuelas públicas a la educación privada (o mejor dicho como dice la ley educación pública de gestión privada).

La ley federal de educación generó nuevas condiciones estructurales en la educación argentina: flexibilización del régimen laboral de los docentes con sueldos miserables, deterioro de las instalaciones escolares, crecimiento de la deserción en todos los niveles, tasas de analfabetismo alarmantes, proliferación de instituciones privadas aranceladas, contenidos curriculares lamentables en buena parte de los planes de todos los niveles, achicamiento de las partidas para investigación, éxodo de los profesionales más capacitados, pasantías estudiantiles esclavistas, técnicas pedagógicas pensadas para otra realidad social, escuelas convertidas en comedores y cientos de problemas estructurales que muestran la decadencia de un sistema educativo que fue ejemplo en América Latina. Si bien la Ley Federal de Educación fue derogada para dar lugar a la llamada Ley de Educación Nacional durante el gobierno de Nestor Kirchner, al día de hoy se ven las continuidades con lo establecido en la reforma de la década de los ´90.
Estos cambios legislativos y en la política nacional permitieron un incremento de la inversión educativa, el establecimiento de un piso salarial docente en todo el país, un intento de recuperar políticas de inspiración universal y una mayor preocupación por la articulación del sistema educativo federal, sin embargo nunca se avanzó en la discusión respecto de qué es lo público en educación sosteniendo la definición de las escuelas en función del tipo de gestión (estatal, privada), se continuó con modalidades de intervención por programas hacia los sectores en condición de pobreza superponiendo objetivos universales y particulares y no se han logrado articular políticas que ayuden a resolver los problemas de larga data vinculados con la gestión federal de la educación y con la fragmentación del sistema.

La decadencia del sistema educativo se debe también a que la decreciente situación económica transformó a la escuela y su rol, desvirtuándolo. La escuela se ha convertido en un lugar donde los gurises buscan un plato de comida y no aprender a leer y a escribir; donde un docente no es ya un profesional que les enseña a sumar y restar, sino alguien que los acompaña cumpliendo el rol de madre, padre, o familia. Es decir, ya no es una institución transformadora y superadora para nuestros gurises y jóvenes, sino que es ella misma la que se ha transformado en un espacio de contención social.  Es por esto que los sucesivos gobiernos ven el problema en los paros y no en la deserción estudiantil ya que ven a la escuela no como un ámbito de enseñanza y aprendizaje, sino de contención social, el de aguantar en su interior las presiones que ocasionan las calamitosas condiciones sociales en que vive la mayoría de los chicos en la Argentina. Para ellos la escuela debe ser una guardería, un contenedor.

Volviendo a lo salarial, en momentos en que se echan las culpas, hay que contextualizar que la Ley Federal de Educación como el Pacto Fiscal de 1993 que transfirió la ejecución de los servicios públicos a los ámbitos provinciales, convirtieron al ministerio de educación nacional en un ministerio sin escuelas, y a los sindicatos nacionales en sindicatos sin docentes. Si bien el salario docente es pagado por las provincias hay que recordar que dicho salario docente se conforma con fondos que aporta la Nación a las provincias desde 1998, cuando se definieron fondos específicos para poner fin a la Carpa Blanca donde ayunaron los docentes por mas de 1000 días.

Hay que revalorar la ley de financiamiento educativo que estableció la mesa paritaria nacional docente, donde el estado nacional se compromete a poner los fondos necesarios a las provincias para llegar al piso salarial acordado y los docentes por su parte se comprometen a garantizar un periodo lectivo de 180 días anuales.
Hay que volver a pensar en un sistema educativo nacional que sea coherente y adaptado a su vez a cada realidad nacional. Tengamos en cuenta que por más reformas que se hayan hecho al sistema educativo nacional, nuestros gurises -sobre todo a partir de la Asignacion Universal por Hijo- deben pasar 12 años dentro de este sistema. Por lo que es necesario una verdadera discución política y no solo salarial del sistema educativo.
Digo discusión política por que es en la discusión política lo que le da sentido y direccionalidad a las acciones de estado. Y que mejor que discutir las acciones estatales a partir de lo que se realiza en el campo de la educación que ha sido siempre el sustento de reproducción del pensamiento de cada época.
No se trata de cumplir con la ley de los 180 días, se trata de dar una discusión entre todos los actores(docentes, padres, estudiantes, comunidad y gobierno) para que las políticas educativas en Argentina salden las deudas  pendientes con el efectivo cumplimiento del derecho a la educación.