¿Por qué matan policías?


Joakito.- En confusos episodios en menos de 15 días dos policías fueron baleados: uno en un operativo contra la trata de personas, y el otro en un confuso episodio de cacería. El interrogante no debe ser puesto en el ataque a las fuerzas de seguridad sino mas bien en un marco de creciente violencia en el comportamiento de la sociedad.
Si bien ambos ataques no estan relacionados, es necesario detenernos a pensar en un factor común en el ataque a los policías. La tendencia creciente en nuestra sociedad de comportamientos violentos. Esta tendencia se verifica tanto en los niveles mas altos de la sociedad como en los sectores vulnerables.
En un escalón alto donde podríamos ubicar a la dirigencia política e institucional, es decir aquellos que deben velar por la seguridad de todos nosotros, nos vamos a encontrar que desde el lenguaje que ellos mismos utilizan se difunde la violencia. Tomemos como ejemplo cuando de un lado o del otro nos hablan de la famosa "grieta", no lo hacen precisamente para mejorar o proponer algo constructivo que nos saque de la misma -si es que existe- sino que lo hacen desde un lenguaje sumamente despectivo y humillante hacia el otro: unos dicen "son todos chorros", otros dicen "son gorilas hay que echarlos.", y así nos vamos a encontrar con infinidad de ejemplos que solo contribuyen a que los ciudadanos de a pie vean el semáforo en verde y naturalicen la violencia, incluso para solucionar temas cotidianos: la nota de los gurises en la escuela, la rivalidad deportiva, los celos en la pareja.
Este uso del lenguaje violento por parte de la dirigencia política conlleva a que varios sientan justificados sus actos violentos, incluso, para solucionar problemas tan pequeños como la vida escolar de nuestros gurises. Esto llevó a que el propio Ministerio de Educación de la Nación implemente un programa de acompañamiento a docentes víctimas de violencia por parte de los padres, demostrando un preocupante aumento en la frecuencia de episodios de amenazas y golpes contra los maestros por parte de familiares.
¿Por qué citar este tipo de ejemplo de violencia? Porque la imagen del maestro históricamente estuvo asociado a la imagen de autoridad. La escuela siempre fue vista como el segundo hogar y en la escuela la autoridad es el maestro. Si no se respeta a un maestro ¿Qué esperamos que se haga con la policía cuya autoridad se ve reflejada en un arma de fuego?
Muchos pretenden confundir el  principio de autoridad, con el concepto de autoritarismo, y de esta manera se cuestiona y se debilita aún más la autoridad, pero hay que tener en cuenta que el principio de autoridad es la clave para lograr una convivencia social social saludable. Por ejemplo, la ley es un principio de autoridad, el principal, incluso. El respeto a las leyes es vital para erradicar la violencia contra los policías, entre tantas otras violencias.
Es bueno señalar que estos casos no tienen nada que ver con slóganes como "odio a la policía", lectura que realizan desde el Ministerio de Seguridad de la Nación cuando se sale a defender al policía que acribillo a un ladrón y que es replicada por la Ministra de Gobierno de la provincia, ya que no hay una relación entre ambos. En el caso del policía muerto en un allanamiento en la ciudad de Gualeguaychú hay que tener presente a quienes se estaban allanando: una banda dedicada a la trata de personas y venta de drogas. Aunque no se sabe muy bien y nunca aclararon el tema de que era lo que se estaba investigando, la policía de Entre Ríos no tendría que haber intervenido, porque tanto la venta de drogas como el obligar a personas a prostituirse son delitos de índole federal y nuestra policía no está habilitada legalmente para intervenir.
El otro caso, es mas ilustrativo para demostrar esta tendencia creciente de los niveles de violencia en la sociedad, tendencia que a este ritmo es muy difícil de revertir. Vivimos en una sociedad enferma de violencia, esta violencia social es la expresión de la violencia interior de muchos (todos llevan un enano fascista en su interior). Es hora de comenzar a rescatar y difundir seriamente valores como la tolerancia, el respeto y la solidaridad si queremos que la violencia no nos gane la batalla.