Menem, el aborto y las falencias de Cambiemos



Pablo Mori-. La reaparición de Carlos Menem es funcional a Cambiemos. Fuera de esa obviedad, el gobierno de Cambiemos retoma la iniciativa política disparando el debate sobre el aborto, que divide aún más a la oposición.
Mientras el gobierno de Bordet hace todo lo posible por romper el peronismo provincial (¿tanto le pide Rogelio Frigerio o es que acaso se excede por voluntad propia Bordet?) Cambiemos retoma tímidamente y sin comprometerse demasiado la iniciativa en el ámbito nacional, desarmando lo que logró unir Moyano, a través de distintas iniciativas como el debate sobre el aborto, el cortejo a los Gordos de la CGT, el incentivo a los jueces para que investiguen a los sindicalistas opositores y el control sobre la gerencia de pobres que hacen los llamados "movimientos sociales".
De este combo, a la clase media que apoyó masivamente a Cambiemos no le toca nada. Pero siguen los tarifazos, el cesarismo, los debates estériles, el marketing, la inseguridad, la depresión económica, la pérdida de calidad de vida en todos los niveles. Ninguna voz crítica de Cambiemos se hace oír más que para reclamar cargos. No hay propuestas ni mesas de debate. Se acata lo que dice el Presidente y punto. Con un discurso gorila sin sentido y extemporáneo, hoy a Cambiemos, lamentablemente, no lo une el amor ni el espanto, sino la billetera estatal. Siguendo la tradición cesarista que dicen combatir, bajo el nombre de populismo. Un cesarismo o populismo de derecha no deja de ser un cesarismo o populismo.



Moyano reemplaza así a Cristina Fernández de Kirchner, que tras su derrota electoral no la da el piné para asustar a los electores de Cambiemos con su vuelta. Ese lugar simbólico que Moyano ocupa le sienta bien. Él no quiere ganar elecciones sino presionar al poder de turno y salvarse de sus causas judiciales. Con mantener su imperio económico, le alcanza y sobra. El gobierno nacional parece inclinado a aceptar ese acuerdo no escrito: jugar a que son opositores acérrimos para contentar ambas tribunas. En esa dirección, el gobierno nacional hace reaparecer en la "prensa independiente" a Carlos Menem, para que los argentinos sintamos rechazo al pasado. ¿Alcanza con estas jugadas de salón? ¿O terminan por hartar en tanto se basan en la subestimación del electorado?
El problema es que Cambiemos sigue sin tener algo positivo que mostrar y sigue gobernando para una minoría intensa de derechistas acérrimos. Atrás quedaron las promesas de mayor republicanismo. Mejora económica. Reducción drástica de la pobreza.



Cuando los gobiernos empiezan a obsesionarse con los medios de comunicación, es porque comenzaron su declive. Es prematuro este diagnóstico pero la avalancha de desilusionados no para de crecer, por más que se hagan operativos de prensa con encuestas y demás.
Cambiemos tiene la suerte de que la oposición no tiene iniciativa, solo está a la defensiva y apuesta todas sus fichas a una debacle económica. Pero Cambiemos tiene el problema de que no tiene iniciativa y apuesta todas sus fichas a que la oposición la sigan liderando impresentables.

Tarde o temprano, la gente se cansará y buscará alguien que le prometa un futuro real, sin versos sobre el sacrificio que debe hacer la gente común mientras los empresarios amigos del gobierno se llenan los bolsillos de plata.