Confesiones de Torrente



 Lucas Carrasco-. Los privilegios del poder. Cómo yo me hice un héroe del mundo mundial en los almuerzos familiares y por qué los holgazanes tenemos más derechos que el resto de la sociedad.

Yo trabajo en la industria de la extorsión. Después de sarcarles plata a raudales -en negro- a Urribarri y Báez, de pronto cambió el gobierno he hice lo que he hecho, mecánicamente, durante 30 años para tener empleados, servidumbre, sentirme amado con amores de alquiler y aplaudido mientras duermo y sueño: salí a botonear lo que me contaron para agradar al gobernador actual, mientras junto datos para que, cuando cambie el gobernador, botonee al actual. Lo de siempre. Pero con cara amargada y en el marco de un total fracaso en los medios donde, para adentro, la juego de empresario con pinta de capataz del sindicato del Momo Venegas y para afuera, soy la eteeeeerna víctima de megaarchiconspiraciones del poder que quieren silenciarme porque yo digo La Verdad. Repito: soy La Verdad, señoritas. Aplausos. Gracias. Gracias. Sentaos, por favor.

Tengo un par de comisarios que me pasan actas judiciales, que copio y pego, y tengo un par de secretos del lumpenaje judicial para que me hagan caso en cualquier gilada que diga, siempre y cuando, para que el Business de la Valentía Hipotecada no se corte, no me meta con los empresarios que manejan, de verdad, la plata de verdad. Yo soy La Verdad pero los que tienen plata de verdad, los que tienen poder de verdad, me dan miedo: a mí me gusta botonear dealers, hasta que venga Varisco y me ponga plata. Después de todo, yo soy La Verdad.

Cuando canturreo al viento y se caen a pedazos las causas judiciales que armé con la Multipartidaria Rosario Romero y el Doctor Barba Candado, Amílcar García, con quien comparto las clínicas de rehabilitación de pupilas gustativas, las cuales tenemos desgastadas de tanto lamer los mocasines del gobierno de turno, cuando todo naufraga voy organizando mi retirada. La defensa del Business de la Valentía Hipotecada viene complicada, porque últimamente hay algunos que extorsioné y se me cagaron de risa. Eso es malo para los negocios y para las instituciones, como esa gran institución, que es la extorsión. El  Business de la Valentía Hipotecada solo funciona si voy denunciando a mis ex socios. Para conseguir socios, necesito que el lumpenaje judicial no sea tan primario ni bruto y logre amañar esos juicios que tanto contribuí a generar. Cuando la cosa pinta mal, voy cubriéndome. Ahora me veo en la obligación de firmar un libro que otro escribirá, dadas mis limitaciones con la lectoescritura, contra el Poder Judicial. Para explicar mis últimas extorsiones, fallidas.
Así que estoy armando una historia sobre los privilegios que tienen los que yo ya endilgué como culpables y el Doctor Candado me aseguró -ese forro al que pronto denunciaré con mi archivo de tantos años de sociedad- que sería pan comido.
Si bien quiero vender pan viejo, porque quiero presentar a mis ex socios como privilegiados por la Justicia aunque tienen fueros y ninguna obligación de contestar ni siquiera un escrito jurídico pero lo están haciendo, encontré el ángulo. Los hijos de puta se levantan temprano. Contaré con la solidaridad tarifada de los ñoquis de Atillio Benedetti, reconvertidos, tras su paso por el periodismo militante K, en periodistas independientes y en general, la gran sociedad de ñoquis estatales que conforman el periodismo patrullero entrerriano: ninguno se levanta antes de las 10 de la mañana.
Si estos hijos de puta van a declarar a las 9, voy a sacar "trascendidos" de una boluda que trabaja de fiscal y tiene ganas de gritarle al mundo que nunca aparece por su despacho en el horario asignado. La señora es tonta y se va a dejar usar.
La causa es sobre el pastel de la pauta publicitaria en blanco que se llevaron los medios competidores, no me meten a mí, puedo seguir vendiendo que soy impoluto. Aunque últimamente ya no venda nada y escriba para los que me pagan las denuncias y los denunciados. Trescientas personas. Más sus alcahuetes y empleados, quizás llegue a mil. Puede parecer poco en una sociedad de un millón y pico de habitantes, pero son los trescientos que pagan porque creen que le hablo al millón restante. El mundo está lleno de boludos.
Si bien está la opción de levantarme temprano, necesito cubrirme porque vengo de varias mentiras que se caen a pedazos. Ya no alcanza con que vaya de servicio doméstico de los monopolios de comunicación, trabajando de grupie de unos bananas de pacotilla pero "de Buenos Aires", oh, oh, oh!. Necesito reiventarme y ahora, que ya no cobro del kirchnerismo, tengo que encabezar el Mani Pulite provinciano, con menos vuelo que un chancho pero los trescientos que me pagan, qué carajo entienden.
Y si yo no puedo levantarme temprano es porque Semos Diferentes.