Guerra Fría 2.0



Lucas Carrasco-. Ahora resulta que las elecciones que consagraron a un fascista en la presidencia de Brasil son el resultado de una grotesca manipulación hecha a través de WhatsApp.
Ya este viejo consuelo motivó la siguiente nota, que tal vez sea bueno releer:

Todas las elecciones del planeta están siendo manipuladas, a través de técnicas de control mental utilizadas desde las redes sociales, por la pluocracia rusa. Ajá. Cantate otra, boludo, una que sepamos todos.





El ciudadano promedio de los Estados Unidos cree que su país venció en la Segunda Guerra Mundial a los nazis, que Corea del Norte es una superpotencia militar, que los japoneses son los más avanzados tecnológicamente y que el principal deporte mundial es el fútbol americano.
Sin embargo, están siendo engañados por trolls instalados en el Kremlin, que manipulan Facebook y por eso la candidata de Wal Strett perdió las elecciones ante un idiota semianalfabeto funcional que es una especia de Ricardo Fort inmobiliario, que pasa la mitad de su tiempo mirando televisión y la otra mitad escribiendo estupideces en Twitter.

Los pobrecitos mexicanos, con su poca inteligencia, están siendo manipulados a través de las redes sociales por los  KGBTrolls para que no voten al PRI, partido que gobernó apenas setenta años ganando elecciones que Estados Unidos y la comunidad internacional entera, jamás cuestionó.
Los británicos, tan tontos ellos y sin experiencia en cómo funciona el mundo, han sido manipulados para votar salirse de la Unión Europea, en contra de lo que quería su élite. Sin esa manipulación, hubieran votado como les indica que deben hacerlo los ayatolás de la democracia occidental: esos viejos con pelucas ridículas y tanta experiencia en masacres, esclavitud e invasiones como las de Irak y Afganistán (por no mencionar los asesinatos en todo Medio Oriente y África).

El profuso saraseo teórico tiene sus conceptos para ilustrar el asunto: la posverdad. La cual no consistiría en decir que Irak tiene armas de destrucción masiva sino poner en Facebook que la esposa de Clinton es maquiavélica y no una humilde ama de casa que prefiere el poder a pasar por cornuda. Oh. Vaya difamación. Los KGBTrolls son implacables.
Eso sí, no creo que los ucranianos ni chechenos ni los civiles gaseados por el dictador sirio estén muy de acuerdo que la metodología de Moscú sea decirte "hijo de puta" en los comentarios de Instagram.
¿Nos toman por boludos, no?

Pues sí, pero hay un montón de gente VIP dispuesta a creerse esa mentira cuando el mundo no encaja con sus deseos imaginarios. Cuando hay algo inexplicable, se recurre al esoterismo. Y poner a las redes sociales en el plano del esoterismo teórico es conveniente, aunque estúpido si alguien realmente se cree esos cuentos.
Internet es íntegramente manejado por Estados Unidos: desde los soportes físicos hasta el condicionamiento de los contenidos. Y esto vale para las empresas estadounidenses como Facebook y Twitter, que almacenan secretos de las principales figuras públicas del mundo, incluyendo a los pintorescos antimperialistas orales. Pero ninguna dominación es total. Y probablemente en la historia de los medios de comunicación, internet sea el más libre que el hombre haya creado jamás. El más libre, no libre a secas.

Por eso las referencias al poco leído pero muy citado George Orwel en 1984 o Rebelión en la Granja, o Un mundo feliz de Aldous Huxley, no son más que idioteces. Esas son novelas que expresan talento y mordacidad, pero sus panegíricos políticos son completamente estúpidos. Alberto Moravia con su novela La Atención o Henning Mankell con El Chino, son ejemplos de grandes novelas con pretensiones políticas altamente ridículas, pero que no les quita densidad literaria. ¿Y? Son escritores, no parlamentarios suecos.

Muchísimo, la gran mayoría del contenido que se publica en las redes sociales, es falso. Pero cualquier diario promedio, en los países del primer mundo, trae una mitad de verdades y una mitad de mentiras. En los países subdesarrollados como Argentina, solo el clima y el horóscopo son verdad.
Y sirven de base de operaciones para viralizarse en las redes sociales, que dicho sea de paso, es lo que buscan. Además de ser los grandes difusores de los rumores y calumnias en sus comentarios, los cuales permiten (a pesar de que dicen que "moderan" los comentarios: falso, sacan los que cuestionan su línea editorial de operaciones políticas) porque multiplican el tráfico y otorgan valor en el algoritmo de Google.

Los interesados ataques a Google y las redes sociales, son en el marco de una puja donde la industria del entretenimiento periodístico está muriendo lentamente en manos de la industria del entretenimiento socializante. Es un manotazo de ahogado de esas empresas de entretenimiento que editan serios y amargados diarios que ya nadie quiere leer.
El cuco irreal de los KGBTrolls sirve a esos fines.
Y habrá quien quiera participar en una guerra comercial que no entiende, pero es poco ético situar esa disputa comercial en el plano de la ética. Somos grandes, muchachos. No nos tomen por idiotas.