¿Giro a la derecha en la región?



Osvaldo Quinteros-. En 2018, los dos países más grandes de Latinoamérica pueden elegir presidentes de izquierda.

En una nota de hace un tiempo, discutíamos la tesis sobre el giro a la derecha en Latinoamérica. Decíamos entonces que "Una mala lectura de lo que sucede en la región puede derivar en una mala lectura para afrontar las elecciones de 2019". La premisa sigue siendo válida. En aquella oportunidad tomábamos como indicador la elección en Chile, la cual anticipábamos iba a ser reñida y con un triunfo de la derecha, como efectivamente lo fue. Ganó, como preveíamos, el derechista Sebatián Piñera pero también como preveíamos triunfó por un escaso margen. Incluso la izquierda, que se despegó de la centroizquierda (lo cual fue clave para el triunfo de Piñera) dio el batazaco con casi el 20% de los votos. 


  
No son más los tiempos de Chávez, Kirchner y Lula, aunque éste último puede volver a la presidencia de Brasil si la Justicia no lo encierra antes. Está primero cómodo en todas las encuestas. Las elecciones serán en 2018. 
Hay elecciones este año en el país más importante de Latinoamérica, que es México. Encabeza las encuestas Andrés Manuel López Obrador, un izquierdista que fue parte del PRD y hoy tiene su propio partido. Ya compitió sin éxito, pero saliendo segundo, dos veces. Actualmente encabeza todas las encuestas. Pero en las ocasiones donde perdió también arrancó liderando las encuestas y se fue desinflando. La diferencia en este 2018 es que el segundo en las encuestas es una candidata que está apoyada por el derechista PAN y por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, PRD. Ya comparten alianza en algunas gobernaciones. 
El PRI, de centroderecha tras el giro de Salinas de Gortari (el Menem del PRI) en los noventa, está lejos en las encuestas y aún no definió su candidato. 
En Bolivia sigue gobernando Evo Morales y en Uruguay el Frente Amplio. 



¿Dónde poner a Maduro? 
El populachero narcocriminal que gobierna Venezuela con un discurso de izquierda y hace pasar hambre y las peores privaciones a los más débiles, puede increíblemente ser reelecto. Como en México, incide el factor Trump: la amenaza de intervención militar unificó a todos los países de la región, en contra. Hasta la exestrellla de la derecha regional, Mauricio Macri, criticó vía diplomática la posibilidad de una intervención militar. También Michel Temer, el corrupto presidente interino de Brasil. Esta aenaza de intervención hizo triza la unidad interna y voló por los aires los esfuerzos del español Zapatero y del Papa Francisco por acercar a las partes para una salida constitucional. 
Cuba, también de difícil clasificación como de izquierda, es una dictadura con discurso de izquierda. La muerte de Fidel Castro no afectó al régimen, desmintiendo las tesis de los derechistas que esperaban, desde hace varias décadas, que la muerte del dictador trajera una revuelta popular. Este año hay elecciones en Cuba, pero se puede presentar solo el Partido Comunista.  
En Honduras, la derecha ganó con fraude comprobado. 
El otro dictador que ganó con elecciones amañadas es el ex guerrillero nicaraguense Daniel Ortega. Hoy en día es un hombre de derecha y por lo tanto, los poderes imperiales lo respetan. Pero para la derecha clásica, un ex guerrillero sigue siendo una aberración. 
Tanto en Nicaragua como en Venezuela, la principal oposición (aunque la mayoría de la oposición está desperdigada) tiene pocas credenciales democráticas también y es de un extremismo derechista que ahuyenta a los moderados y a la izquierda democrática. 

El otro país con elecciones este año es Colombia, donde puede ganar el ex vicepresidente de Santos, formalmente parte de la Tercera Vía, la socialdemocracia europea y yanqui. 
¿Hay entonces un giro a la derecha?
Si los dos países más grandes de Latinoamérica, Brasil y México, eligen presidentes de izquierda, es difícil asegurar que hay un giro a la derecha. ¿No?