Felix Luna



Gonzalo García Garro-. Felix Luna. Nació en 1925. Abogado. Escribió numerosísimas obras de historia, ensayo, ficción, periodísticas e incluso musicales. Director de la revista “Todo es Historia" fundada en 1967. Falleció en 2009.



Evidentemente existe una marcada diferencia de nivel entre los trabajos de Luna y los de los profesores de la Historia Social, Romero o Donghi. Es más, Romero, lo califica de “periodista-historiador”. No obstante, Luna, es miembro de la Academia Nacional de Historia. En ocasión de su designación, Abelardo Ramos escribió una nota que considero inefable y transcribo algunos párrafos de la misma: La nota se llama “Neoacadémico embustero y embrollón” y dice: “El periodista radical Félix Luna, ha reunido méritos a lo largo de muchos años, en la deformación y falsificación de la historia argentina, para ser elevado a la categoría de historiador y miembro de la Academia Nacional de la Historia. Con esta palabra de "elevar" estoy en duda. No sé si se debería de emplear el vocablo "elevar" o habría que escribir " descender", al juzgar tal presunto honor. Y digo que estoy en duda porque jamás a la Academia se le ocurrió conferir semejante título a J. E. Pérez Amuchástegui, ni a Raúl Scalabrini Ortiz, ni a Arturo Jauretche, ni a José María Rosa, ni a Fermín Chávez, notables estudiosos y reveladores de la historia nacional”. Y continua más adelante: “Mas bien valoro a Luna como autor de excelentes letras para la música de Ariel Ramírez. Creo que es su verdadero oficio. Es penoso que haya trasladado a la historia su vocación cantora, lo que puede entenderse si se recuerda a Oscar Wilde cuando decía que el arte es una mentira, que no puede ni debe reflejar la realidad como un espejo, sino concebir otra realidad. Precisamente es lo que hace Luna cuando se propone escribir libros de historia”.

Hombre de la Unión Cívica Radical ocupó el cargo de  Secretario de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires en el periodo alfonsinista 1986-1989, realizando una anodina y gris gestión.



Norberto Galasso en su libro “La larga lucha de los argentinos” hace una referencia lacónica sobre la revista dirigida por Félix Luna y sus compromisos económicos o comerciales: “En el caso de la revista “Todo es Historia” no sólo cuenta con el respaldo de grandes empresas automotrices y grandes Bancos locales y extranjeros sino que incluso llegó a editar como suplemento, un informe apologético sobre la historia de la empresa petrolera Shell, sin olvidar que su director Félix Luna, asumió personalmente un aviso publicitario de Telefónica Argentina, para garantizar las delicias de las privatizaciones”. Y más adelante, Galasso también hace mención a las fuentes de financiación de la escuela de la Historia Social: “del mismo modo una evaluación seria de esta corriente no puede restar importancia a sus fuertes vínculos con el exterior y sus consiguientes bases de financiación (Becas de la Fundación Rockefeller y Ford, apoyo de la Asociación francesa Marc Bloch, becas de la Guggenheim o empleo permanente por mas de 30 años en universidades norteamericanas como el caso de Halperín Donghi, en Berkeley).

En fin y para terminar esta evaluación de la Historia Social y siguiendo las reflexiones de Galasso con el que coincido totalmente, al menos en esta temática, considero que el prestigio alcanzado por la Historia Social en los ámbitos intelectuales del mundo oficial, así como su predominio en las universidades permite deducir que la clase dominante, al tiempo que mantiene incólume al viejo mitrismo en la Academia, los colegios y los medios de comunicación, considera beneficioso para el orden establecido la difusión de esta historia social mas “equilibrada”, menos “tendenciosa”, donde las duras y trágicas luchas civiles que sufrió la Argentina diluyen sus muertos ante el lente prudente y amable del investigador. Esta versión de la historia “sin buenos ni malos”, donde se degollaron unos a otros, donde tanto unos como otros concurrieron como iguales a la construcción del la Argentina actual es también una trampa del sistema que nos impide visualizar y diferenciar los verdaderos proyectos políticos subyacentes, tanto los que promovieron nuestro progreso como los que fueron responsable de nuestro atraso y estancamiento como Nación.