El radicalismo del "qué se yo..."

 Ramiro Pereira-.




Había entonces una convocatoria efectuada por el gobierno  a un plebiscito no vinculante con fecha cierta para el 21 de noviembre de 1993, con el objetivo de presionar a la oposición y a sus diputados a votar a favor de la declaración de necesidad de la reforma, en una línea argumental  de democracia plebiscitaria. Frente a esto, el radicalismo no atisbó a dar una respuesta, manifestándose posiciones contradictorias, algunas incluso favorables al “sí” (a la reforma) en el plebiscito convocado, lo que se puso de relieve claramente en  la Convención Nacional reunida en Vicente López, provincia de Buenos Aires, el 30 de octubre. En esta convención no se  definió estrategia alguna, pese a la condena genérica al proyecto y a los fines y metodologías utilizadas por el oficialismo en su afán reformista. La convención radical sólo atinó a un intento de preservación de la  unidad partidaria, plasmando en un marco orgánico el frágil acuerdo al que habían arribado los principales sectores internos del partido.

El documento aprobado instaba al gobierno a la suspensión del plebiscito y al retiro del proyecto de reforma constitucional para evitar  la división de los argentinos:

“Repudiamos el intento doloso que significa pretender instrumentar un plebiscito para reformar la Constitución Nacional sin proceder conforme a lo previsto por la misma.”…” Este rechazo se expresa por el vote no, o por el no voto (abstención), y se ejecutará en cada distrito  siguiendo sus modalidades particulares”.
Esta declaración de la convención radical fue adoptada en una relativamente ajustada votación, en la cual los 105 convencionales que la avalaron,  se impusieron sobre los 82 convencionales  que impulsaban un rechazo activo, una firme posición por el voto negativo y la consecuente  organización de un comando del “No”.  

El diario Pagina 12, con su sarcasmo, sintetizó en su tapa aquella convención: “Posición del radicalismo: vote no, no vote o que se yo”.



A pesar de todo, el titular del máximo organismo de la UCR, el ex gobernador de Río Negro Osvaldo Alvarez Guerrero, se manifestaba

“muy satisfecho con el resultado de la convención porque pudo pronunciarse pese a los ‘intentos muy fuertes para negarle la atribución de fijar la posición del partido frente al plebiscito”


La situación de la UCR contenía otro factor que contribuía a la inacción y balcanización partidaria: la proximidad de renovación de las autoridades del Comité Nacional, con la consecuente  lucha por la conducción del partido. Esto iba a implica tensiones entre  los dirigentes y sectores por sus  posiciones  ante la embestida reeleccionista. Igualmente quedaba debilitado el poder partidario de la conducción saliente.