Críticas y felicitaciones

O. Rivarola Salduna-. Una mirada crítica, valorando el esfuerzo realizado, sobre las aportaciones intelectuales hechas en estas páginas en torno a la cultura y el federalismo.



Sería saludable encontrar en el actual gobierno provincial algún grado de autonomía en relación al gobierno nacional, mas allá de los necesarios consensos y la cordialidad necesaria. Esta necesidad de encontrar algún atisbo de autonomía no parte de una simpatía mayor hacia el peronismo y menor hacia Cambiemos o la UCR que gobierna la capital provincial, al contrario; pero esas simpatías son subjetivas. Lo objetivo es que la provincia de Entre Ríos tiene una rica historia de autonomía, de orgullo, de federalismo y no del antifederalismo que hoy se postula erróneamente como federalismo. 

Las cosas son como son. Por eso es que conviene adentrarse en la temática de manera mas profunda para indagar en las raíces culturales de esta pérdida de identidad entrerriana diluida como está por un centralismo que la mayoría de la dirigencia en general, no solo la dirigencia política, acepta como un hecho natural y naturalizado cuando no debiera ser así, dada nuestra rica historia y nuestra contribución para la conformación de la Nación Argentina. 

Al adentrarnos en esa materia tan compleja que es la cultura, entendida como la forma en que se elabora el sentido común en torno a la cosa pública, las opiniones suelen politizarse en extremo. 
Incluso entre los entendidos en la materia se suele reducir, a mi criterio, la cuestión a una mera formulación de un juicio de valor sobre las políticas culturales específicas de los gobiernos. Así tenemos entonces, en estas mismas páginas, quienes cuestionan aspectos formales de estas políticas estatales o las defienden. Pero casi siempre hablan de arte exclusivamente. 
Aunque ciertamente hay que reconocer que también aquí se encuentran pormenorizados análisis culturales amplios y profundos sobre diversas temáticas, incluido el federalismo y su historia, poniendo en cuestión incluso las diversas escuelas teóricas de la historiografía. Estas aportaciones son extremadamente valiosas y hacen reflexionar lo cual es siempre bienvenido. Mas aún cuando vienen con aportes literarios de calidad, otra de las características de la identidad entrerriana: la cantidad de grandes escritores que aportó en la historia argentina. 
 
Las entrevistas en profundidad a escritores y dirigentes políticos abordan de manera constante estos tópicos, en momentos donde el periodismo entrerriano ha ido perdiendo calidad literaria y profundidad cultural. 



Sin embargo hay que reconocer que no se logra dar en la tecla de este problema complejo, que es la pérdida de la identidad. El necesario debate sobre su reconfiguración. La necesidad, en todo caso, de actualizar lo que entendemos por entrerrianía pero no dejar de lado nuestra especificidad en pos del centralismo porteño. 
En este sentido, el rescate de la historia oral que hace Manuel Langsam , los escritos sociológicos de Osvaldo Quinteros, las recopilaciones sobre tradiciones históricas que hace Gonzalo García Garro, los análisis sobre el rol del radicalismo por parte de Ramiro Pereira (que prosigue la tradición de su padre en materia de historia y de literatura), se suman a las entrevistas a escritores de Rolando Revagliatti (él mismo un poeta exquisito), la visión de paradigmas (siempre con acento entrerriano) con que aborda la economía Ezequiel Bauman o las posiciones de Joakito en materia de funcionamiento concreto de la cultura en la ciudad de Paraná. A esto debe sumarse el original estilo de Lucas Carrasco para abordar el análisis político desde una amplia erudición recuperando la tradición del género satírico.  
Hay mas material por supuesto, pero mi intención en este escrito es tanto rescatar el esfuerzo que realizan desde diversas miradas y tradiciones intelectuales así como recordar que lamentablemente aún se está lejos de construir un paradigma capaz de establecer cimientos culturales para definir una actualización de la identidad entrerriana. 
No estoy hablando de que todos se pongan de acuerdo en todo ni mucho menos, sino de que anteriormente hubo en la provincia de Entre Ríos un profuso debate intelectual y cultural que sí asistía a ciertos consensos básicos sobre la cuestión nacional, el espíritu federal y la autonomía. 
Hoy carecemos de eso. 
Pareciera que cada cual se encapsula en sus tesis y paradigmas sin contraponerlos. Lo cual no es un fenómeno típico de esta provincia sino algo extendido a todo el país, agravado por la grieta que simplifica hasta el eslogan publicitario las cuestiones mas complejas y profundas.

Ojalá que andando el tiempo esta situación se revierta. Sobre todo, a partir del aporte de estas nuevas generaciones que tienen una mirada fresca y menos prejuiciosa que antaño.