Asesinato, juez y vulgaridad



Joakito.-El frío se monta entre nosotros, engañándonos, aprovechando la dulzura aduladora durante la siesta.

“¿Llevas el anorak Juancito? Dale, haceme caso que después refresca”, “miraate esas uñas Juan, ¿Por qué no te las cortas?” Todos los viernes eran iguales aunque esa noche, antes de ir a la ópera sus reproches y ordenes imperativas con respecto a mi salud y mi cuidado ya no significaban lo mismo para mi.
Ya no nos besábamos como antes, pero es bueno aclarar que “ese antes” ya viene desde el primer año de conocernos.

“Antes señor juez pero antes sus labios generaban en mi lo que una ensalada de frutas, un helado o una torta de cumpleaños solo pueden lograr, Llegar al punto de empalagarse y recién ahí tomar aire…· “¡¡¡¡ÚLTIMO MOMENTO!!!!! Caso Carolina: Al parecer la muerte por hemorragia no fue natural, nueva hipótesis del Fiscal, Ampliaremos, En Instantes”.

Apago la televisión mascullando bronca, bebo el café, de a sorbos y empiezo a dibujar la escena. Llevo mis manos al cráneo intentando recordar hasta el más insignificante de los detalles.
Ya no salíamos de la mano a pasear por el rosedal, como antes, mucho antes: “Hoy no Juanchito, me duele la cabeza, anda vos si queres”
¿Por qué dudar de sus labios? La radio y su bip bip de las noticias…”Al parecer Carolina ha sido asesinada. Los forenses descubrieron cuatro heridas en el cuello causadas por un objeto punzante de 1 ,1/2 o 2 centímetros. Ordenan nuevos interrogatorios”
“Recuerdo bien esa noche señor Juez ¿Cómo olvidarla?¿Acaso cree usted señoría que no me dolió?¿Sabe lo que se siente ver morir a su amor, el sentirse mutilado? ¿Usted sabe Señor Juez?
“Hasta que  no te cortes las uñas no comes postre Juanchito…” decía mi abuela optando por el soborno y no por la abofeteada acompañada del apretón de manos y el ¡clic! desgarrante conmovedor del alicate sobre mis uñas.

“Y así crecí, estudié, me casé, tuve a mis hijos, tengo un buen trabajo señor Juez, y sin embargo, ella, que prometió ante la ley y hasta que la muerte nos separe, ella, se encaprichó, tanta fue la discusión por mis insignificantes uñas, para que me diga: Hoy no Juanchito, me duele la cabeza…”

Al llegar al cordón veo al sol cayendo sobre la Isla Puente, sonrió, pienso en ella y vuelvo sobre mis pasos al puesto de margaritas. Llego al umbral del hogar y “¿que veo Señor Juez? Lo veo a él, a mi peor enemigo, al vecino de arriba, el que nunca me dejo dormir antes de las 12…”

“!!!!ULTIMO MOMENTO!!!! Detienen al viudo de Carolina. Un nuevo estudio hallo rastros de su ADN en una uña escondida entre las sabanas”