Tu perro-Tu caca


Joakito.- Suponiendo que el turismo sea un generador de divisas importantes para la ciudad -dato que no hay manera de comprobarlo- los aportes de los ciudadanos para mantener la belleza y la limpieza de las plazas y espacios verdes son sino nulos prácticamente escasos. El ejemplo mas llamativo a simple vista es como los espacios verdes se pueblan de materia fecal canina.
Es cierto que desde la órbita estatal no se ha hecho nada en los últimos 20 años para mejorar la limpieza y mantenimiento de los espacios verdes de la ciudad, instalando por ejemplo caniles para las mascotas que sean adecuados. Los caniles son espacios predeterminados en las plazas para que las mascotas puedan recrearse y hacer sus necesidades. Estos caniles - comunes en muchísimas ciudades argentinas- por lo general cuentan con pisos especialmente diseñados para absorción y filtrado de líquidos. Pero mas allá de las políticas estatales, los ciudadanos no contribuyen a la salud y la limpieza.



Suelo aprovechar las noches de verano para distraerme y tomar fresco en algunos de los bancos de la Plaza Saenz Peña -quizás de las mas lindas que tiene Paraná- y en una de esas noches, con E.B. comentábamos del olor que había a sorete de perro y nos dimos cuenta que la mayoría de los que llevaban a sus mascotas a pasear, la dejaban libres para que hagan sus necesidades. Esto no es el problema, el problema son los dueños de perros que no se dignan a agacharse y juntar la caca que hacen sus mascotas y luego tirarla en algún tacho de basura. A los que piensan en que pisar caca de perro te trae plata les recomendaría que vayan a cualquier plaza de Paraná, sino se hacen millonarios pasa raspando.
El acto de juntar los residuos fecales de los perros es un mínimo acto que contribuye a una  convivencia armónica de las mascotas y sus dueños en el espacio público. Tengamos en cuenta que la materia fecal de los perros -al igual que la de las personas, pero no todos vamos haciendo caca en la calle- generan un montón de bacterias que luego quedan en la vía pública, dejándonos a merced de contagiarnos cualquier tipo de enfermedad. La caca de perro es un peligro potencial de contagio de enfermedades graves, especialmente para los gurises que en sus juegos entran fácilmente en contacto con los pavimentos de calles, plazas y parques infantiles. Hay que tener en cuenta que un perro mediano genera unos 18 kilos de caca por mes, esta caca si no se junta se transforma en polvo y se incorporan al aire que respiramos todos los días. La clave para prevenir enfermedades reside en el simple acto de salir con una bolsita cada vez que sacas a pasear a tu mascota.

No soy partidario de las multas, ya que por lo general debido a nuestra idiosincracia pueblerina, las multas se transforman en una caja chica de algunos avivados, pero es necesario algún tipo de control para frenar este tipo de prácticas. Quizás un paso previo a la aplicación de las multas sería iniciar una fuerte campaña de afiches callejeros instando a los dueños de perros a que salgan con su bolsita y se hagan cargo de los desechos de sus mascotas y a su vez que haya más inspecciones en el parque, las plazas y en las veredas más transitadas.
Es necesario que recuperemos -aunque sea en pequeños actos- la cultura de lo público. Aunque si uno observa el deterioro del espacio público, entonces puede llegar a comprender que los vecinos consideren que levantar la caca de sus perros no es importante. La recuperación de la cultura de lo público servirá para entre todos poder hacer una ciudad donde los espacios verdes sean lo mas saludables posibles sin fijarnos en si los gobernantes cumplen su parte de mejoramiento y mantenimiento del espacio público.