Soy Superman y me chupan la pija

Lucas Carrasco-. Llevo muchos años aguantando golpes de la corporación política y periodística.  Y sin embargo, resucito y resucito. Nací para romper las pelotas.

Sueños de una noche de



a Paco Urondo 



Ay hijos míos, como pensaba no quejarme
quería darles la sorpresa, no entregarles la razón
por más que sus mazazos me quiebren los huesos.
"¡Dale Forro! Cantá... ¿quién más estaba?"
Los labios del verdugo se movían
entre risas de cipayos
que seguían golpeando.
Ay hijos míos, como pensaba no quejarme.
Me acordaba de su sonrisa,
de la de su madre con los dientes blancos
y la luz iluminando mi alrededor.
Me reprocho el no haber estado en el parto,
en los pañales, en las noches en vela...
Ay hijos míos, como pensaba no quejarme.
Cada bocanada de aire fresco
en esos diez minutos de recreo me arden,
me queman cada centímetro de laringe,
los pulmones se hinchan.
Ayer vino Marita, me trajo noticias suyas.
¿Cómo están? ¿están comiendo bien? ¿Me extrañan?
Ay hijos míos, como pensaba no quejarme.
Pasaron años sin saber yo nada de vos, y viceversa.
Lloré, en silencio pero lloré.
Prefiero estas, mis lágrimas a
las risas de los arrepentidos.