Por qué NO se va a cambiar el sistema electoral



Gerardo Pressman-. En los aprestos de campaña, en el peronismo siempre se pide la modificación de la "Ley Castrillón", sin embargo, nunca se hace. Ni se hará en esta oportunidad.



Falta un siglo para que se renueven la totalidad de los cargos públicos en la provincia de Entre Ríos y la Presidencia de la Nación y parcialmente las Cámaras de Diputados Nacionales y Senadores Nacionales. El marketing PRO de que "estamos ocupados en la gestión" o es mentira o es cinismo porque abunda la improvisación. La mentira de Bordet de "no estoy para especulaciones electorales" sino para ir a buscar inversiones a Suiza, hace reír. No se lo puede tomar en serio.
La verdad es que la mayoría de los políticos saben que su destino se juega en este 2018, año en que la apatía de la gente crecerá pero los círculos políticos hervirán porque es cuando se define en qué posición quedará expectante cada uno, aún cuando en la inmensa mayoría de los casos las expectativas con que marchen en 2018 no se verán luego cumplidas en 2020, dentro de dos años cuando asuman los nuevos cargos públicos.



Por el lado de la centroderecha, tanto Macri como Bordet apostarán por su reelección. Aunque digan lo contrario porque deben decir lo contrario hoy. En el ámbito político los experimentados saben que efectivamente es así, que irán por la reelección aunque lo políticamente correcto sea decir lo contrario faltando tanto para las elecciones. 
Por el lado de la centroizquierda, en el kirchnerismo dicen que quieren la unidad del peronismo, tanto como dijeron lo mismo durante el 2016 y después armaron un partido aparte. Lo que cambió es que no ganaron las elecciones. En el ritual peronista proclamar la búsqueda de la unidad es el primer paso para negociar en qué condiciones sería posible, de ser posible, esa eventual unidad que hoy por hoy no está definida ni parece fácil. La centroizquierda no peronista, está en problemas. El socialismo santafesino entró en franca decadencia y los sectores socialdemócratas de la UCR están arrinconados en Cambiemos: saltar de ahí es saltar al vacío. Macri no se esfuerza en hacer guiños a ese sector cuando no está en campaña electoral, sino que hace guiños a la pata derecha que apoya también la amplia coalición de intereses policlasistas que es Cambiemos, que se parece mucho en cuanto a su composición social al mejor momento de la centroderecha peronista que fue el menemismo de 1995. La única diferencia sustancial es que la mayoría de los sindicatos grandes en 1995 eran menemistas. Pero de aquella experiencia a hoy pasó mucha agua bajo el puente del mercado laboral.

El panorama, en suma, parece alentador para la centroderecha. Ya se respira ese aire en la región con lo que está pasando en Chile, Brasil, Paraguay, Perú. Es cierto que la gente prefiere el original a la copia, Macri, a los Bordet, Urtubey, Bossio, Pichetto, que tienen grandes problemas después de la paliza electoral que les propinó Cambiemos en las elecciones legislativas del 2017.
Sin embargo a Bordet lo llevan a pasear por Rusia y Suiza, pero a Varisco, que le llevó más votos que él al Presidente, no le pasan un peso desde Nación. Esto contrasta con la compra del voto de Mayda Cresto: al clan concordiense le dieron 130 millones de pesos por el voto a favor de la rebaja jubilatoria y de la AUH. Los radicales entrerrianos también votaron esa rebaja junto a Bahilo y Cresto, pero gratis.
Sin embargo, el peronismo entrerriano pasó de amagar pedir la desafiliación de Cresto y Bahilo a dejr pasar la ola, que finalmente se aquietó gracias a conversaciones reservadas del gobierno con los díscolos. Por ahora, el peronismo sigue luciendo unido.

Es Colón, no es el bar Ortíz, del excompañero Marizza


El sistema electoral actual permitió que Bordet llegara a la gobernación y es el único que le garantiza el acompañamiento mayoritario del peronismo sin internas reales. La "ley Castrillón" está diseñada para que el gobernador y el intendente de cada lugar pueda oficiar de oligarquía partidaria sin cuestionamientos internos. Todas las variantes que se manejan le quitarían a Bordet el poder de la billetera, que hoy por hoy, es el principal instrumento que sostiene su liderazgo en el peronismo.
Eso sí, como la billetera para hacer política depende de Macri, dependerá de Macri si las elecciones en Entre Ríos se desdoblan o no. Por ahora, Macri no ha decidido si quiere que Entre Ríos, junto a otras provincias donde controla al gobernador, desdoble o no las elecciones provinciales. Urribarri propuso desdoblarlas para salir justamente de la trampa de macrismo versus kirchnerismo. Bordet no dijo su opinión aún. Porque Macri aún no tiene opinión al respecto.

Modificar la "Ley Castrillón" tampoco le conviene a Macri, porque el actual sistema electoral le permite seleccionar a dedo a sus candidatos entrerrianos y además tiene el incentivo de que obliga a cualquier peronista que quiera competir contra Bordet a ir por afuera, dividiendo el voto peronista. No sería raro que algún peronista reciba ayuda financiera en negro para costear esa candidatura. Como es dinero en negro y luego no hay que rendir cuentas sobre los gastos de campaña, incentivos no van a faltar. Como no faltaron en oportunidades anteriores.