Nepotismo, demagogia y estupidez


Osvaldo Quinteros-. Equiparar a Silvio Frondizi (hermano de Arturo) con las hermanas de Triaca es una estupidez. La paradoja es que solo Cambiemos puede terminar con el nepotismo.

Por su ineficacia en la gestión y porque y hicieron dinero gracias al Estado antes de asumir la función pública, a los ministros del "mejor equipo de los últimos 50 años" hubo que lavarles la cara. Y qué mejor que revelar que consideran al estado como un botín, que nunca se creyeron la cuestión de la competencia y el libremercado y que metieron por la ventana a sus familiares "para salvarse". Exactamente lo mismo que vimos una y otra vez hacer por parte de cada gobierno: desde la secretaria del expresidente Raúl Alfonsín que era ñoqui en el Senado así él no debía pagarle el sueldo a los hijos multimillonarios de Cristina, que nunca trabajaron, hay un hilo en común, más allá de los distintos montos y calibres.
El hilo que los une a es que más allá de las ideologías y los partidos, la clase dirigente argentina no se divide entre neoliberales y populistas (los cuales serían más estatistas que los otros, más meritocráticos). La correcta medida de Mauricio Macri de prohibir familiares de Ministros en SU gobierno recién en la mitad del mandato, revela que la totalidad de la clase dirigente argentina es estatista, cree en el estado como motor de salvación, enriquecimiento y vehículo para esforzarse menos.
Siempre habrá excepciones y matices, pero a grandes rasgos esta es la situación.


Con el país político girando al son del compás discursivo que maneja Macri, los despidos de trabajadores quedan opacados por las rutilantes renuncias de los ñoquis PRO: los CEOs trajeron la familia entera al estado, como si estuvieran de vacaciones. Macri les creó cargos políticos inútiles, les dio dos años para servirse del dinero de los impuestos y hoy los arroja a los leones para salvar su propia imagen. Luego de usar hasta el cansancio a su familia tuneada -su última esposa, una sola de sus hijas, esconder al padre y los primos, etc- como elemento de marketing. Un marketing que ya dejó de dar frutos, al igual que la persecusión a opositores y el cuento de que hay una guerrilla mapuche en el lugar donde se va constantemente de vacaciones el presidente.   

El emblema es Triaca, quien desató esta catarata luego de que se supiera que maltrató a su empleada doméstica, la cual puso de interventora en un sindicato donde antes metió preso al sindicalista para quedarse con la caja y favorecer a los empresarios del sector, aprovechando que el sindicalista en cuestión era una especie de Momo Venegas del transporte marítimo pero a diferencia de Venegas no pertenecía a Cambiemos sino a la oposición kirchnerista.
La puso de interventora y ñoqui para no tener que blanquearla.
La represalia gubernamental contra Triaca no fue por el acto delictivo en sí, sino porque se conoció públicamente. Dicha represalia consistió en echar a los familiares del Ministro de Trabajo en vísperas de una nueva reducción de derechos y salarios para los trabajadores, con aval de los campeones del nepotismo: la CGT y el combate de un emblema del nepotismo, la familia Moyano. Para disimular esto dispuso que se vayan los familiares de todos los ministros.
La jugada fue magistral porque cae bien en la sociedad, dado que por primera vez se toma una medida ejemplificadora de este tipo. De paso, hace un pequeño ajuste entre los más ricos que justifique el ajuste que hasta ahora vienen pagando los jubilados, los nuevos desempleados y los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.

De esta manera, Macri trata de remontar su mala imagen en las encuestas y corrige lo que fue una mala lectura de las elecciones del 2017: confundió el masivo rechazo al discurso kirchnerista de desear un nuevo 2001, con un apoyo a su gestión. Se la creyó, como dicen los chicos hoy.
Esta corrección del rumbo incluye un poco de vaselina para la galopante inflación: el relanzamiento del Plan Progresar, mejorado.
Siempre dentro de la lógica de la meritocracia, que desde Cambiemos no pueden esgrimir sin considerarse parte del problema como vemos con el show de renuncias de familiares y hasta amantes y novias de los ministros.
Pero la población ya sabía que son parte del problema, la gente no come vidrio.
Con este decreto Macri reconoce que son parte del problema y rehace la esperanza de que también pueden ser parte de la solución.
Una jugada magistral.