Nahir Galarza y la herencia del "por algo será"


 Antonina Della Marisa.- Además de convertirse en un espectáculo patético en todos los medios de comunicación el asesinato de un joven en Gualeguaychú deja abierto varios interrogantes. Si bien es unánime el pedido de justicia y prisión de la victimaria, el caso está sirviendo para sacar a la luz las opiniones más rancias que duermen en la sociedad argentina.





Estas opiniones no nacen de un repollo ni las trae la cigüeña como a los bebes, estas opiniones tienen su fundamento en repetir como loro todo lo que se ve en la televisión o se lee en los diarios, entonces, nos vamos a encontrar, por ejemplo, lo inaudito en la cobertura mediática del caso, que centra su atención, ya no en describir cómo fue el homicidio o como estarían sufriendo los familiares de la victima sino que la atención -increíblemente- fue puesta del lado de la victimaria.
Pensemos en los casos de homicidios resonantes de los estos últimos tiempos, tomemos uno al azar, como puede ser el crimen de Micaela García en Gualeguay. ¿El nombre del asesino fue tantas veces repetido? ¿Alguien se acuerda del nombre del asesino? No. En el caso de este asesinato es tal la burrada en el tratamiento que casi nadie habla del "Caso Pastorizzo"(apellido de la Víctima) sino que lo llaman "Caso Nahir", paradójico ¿no?

Nadie busca que quien fue responsable del crimen no sea castigada por la justicia, pero es necesario reflexionar el nivel de morbo y de justificación de crímenes que tiene la sociedad argentina. La violencia hacia las mujeres y los asesinatos de chicas ocurren casi a diario, pero en este caso, tal como reconocieron los abogados de la defensa a un matutino porteño: "En nuestro país matan a una mujer cada 30 horas y parece que estamos acostumbrados y lo convalidamos. Sin embargo, cuando le pasa a un hombre esto adquiere otra resonancia"
Aunque no es comparable, estamos a una situación que en la Argentina parece ya de manual, y que se ha visto muy a menudo, cuando las asesinadas son mujeres. Volvemos a la teoría del "por algo será" que arrastramos desde la última dictadura militar. Cuando una chica es asesinada vemos el sector de los comentarios de los medios de internet llenos de palabras tales como: "y quien la mando a estar sola a esa hora", "viste como estaba vestida, después no quieren que la violen" y todas las aberraciones que se les ocurran. En este caso, el manual se repite pero de una manera mas bruta: ubicando a la víctima como un loco, un golpeador y mal tratador, como si eso fuese justificativo de un asesinato.



Si nos ponemos a indagar cómo operan este tipo de casos en el inconsciente colectivo, nos encontramos con que pareciera ser que necesitamos que "nuestras asesinas" tengan una vida de mierda que las lleve a decidir su destino trágico y así intentar justificar que no salieron a matar porque sí. Este razonamiento justificó por ejemplo el éxito televisivo de la productora "Pol-Ka" que se mantuvo al aire por cuatro temporadas y con niveles altísimos de audiencia justamente llamado "Mujeres Asesinas" que mostraba la vida de mujeres que condenadas que en su momento impactaron a la opinión pública como por ejemplo el caso de "Yiya Murano". La serie fue también un éxito editorial, con libros narrando las historias que se habían mostrado. También se vendieron los derechos de la serie a otros países.

También podemos encontrar cómo el manejo mediático de este caso busca confundir y ensuciar la pelea que en los últimos años llevó adelante el movimiento de mujeres, sobre todo a partir del movimiento #NiunaMenos. Habría que enseñarles a los abogados de la acusada, como a varios periodistas que cubren el caso, que hablar de violencia de género es dar cuenta del rol de subordinación al que somos relegadas las mujeres al interior de una sociedad machista, que nos considera como objetos que no tenemos verdadero poder de decisión, quedando así subyugadas a la violencia de los hombres.

Esperemos que este caso y el patético tratamiento que se le está dando no sirva para ensuciar al movimiento de mujeres que día a día brega por una lucha por la igualdad de derechos.