Macri, líder de la unidad peronista



Gerardo Pressman-. Lo que Cristina dividía, Macri lo está uniendo. El giro en la estrategia del PRO colabora en la unidad del peronismo de cara al 2019. El peronismo macrista está siendo maltratado por el macrismo, aún cuando en el caso de Bordet le mantienen lo que verdaderamente aprecia: el turismo internacional bancado por el Estado.

Macri hizo trascender que los distritos donde gobierna Cambiemos (Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires, gobernadas por el PRO puro; Jujuy, Corrientes, Mendoza, gobernadas por radicales de Cambiemos) unificarán las elecciones provinciales con las nacionales. Eso deja entrever cuál será la decisión para Entre Ríos: ordenarle a Gustavo Bordet que también las unifique. El escenario que menos le conviene al PJ local.



Paralelo a estos movimientos, los últimos movimientos del gobierno revelan que se está dejando de lado al peronismo macrista (los gobernadores y sus legisladores, la CGT, los intendentes randazzistas o su versión local: la familia Cresto) para gobernar por decreto. A la vez que la ofensiva contra los sindicatos se complementa con la estrategia de no autorizar endeudamientos a las provincias peronistas para obligarlos a que no les dejen el pago del ajuste al próximo gobierno y paguen ellos ahora el costo político. Esto significa que Mauricio Macri puede estar llevando al peronismo hacia la unidad, porque acorralados los sindicalistas, si les tocan sus patrimonios simbólicos (los sindicatos) y materiales (las obras sociales) o familiares (el nepotismo monarcal) son capaces de juntarse con Barrionuevo, Moyano y Cristina en la misma semana sin importarles nada con tal de defenderse. Lo mismo pasa con los gobernadores acorralados económicamente.

Lo que Cristina dividía, Macri lo está uniendo. Terminaría siendo de esta manera el líder involuntario de la unidad del peronismo. Una de las tantas paradojas de este movimiento que, en palabras del viejo líder supo decir "no es que nosotros seamos muy buenos, es que los otros son peores que nosotros".
Ese viejo apotegma cobró vigor luego de que Macri perdiera imagen en la opinión pública tras la rebaja de las jubilaciones y asignaciones universales por hijo,  a la par que le concedía a los superricos más rebajas impositivas, como una nueva rebaja a las retenciones a la soja (Bordet no quiso ser menos y luego de militar la rebaja jubilatoria y de la AUH anunció que subsidiará a los empresarios arroceros en la boleta de luz, mientras los trabajadores entrerrianos cada vez pagan más de luz y de impuestos, los empresarios ya ni pagan la luz). Moraleja: nunca subestimes la fe de los conversos. Aún así, la sola idea de que Bordet a partir del 2020 tenga que costearse de su propio bolsillo el abundante turismo internacional que realiza, probablemente lo lleve a aliarse con quien sea para que siga siendo el Estado el que financie sus vacaciones. De paso, ¿conocerá Israel? Éste video lo va a tentar de visitar ese magnífico país:



La visita del Papa a Chile y Perú y los ataques que Francisco recibe en los medios oficialistas de manera sistemática a través de Loris Zanatta y Marcos Novaro con mayor calidad, que se alternan para escribir en La Nación y Clarín, han dado aire al peronismo que vuelve a soñar con la unidad. Un viejo sabio, antiperonista como ningún otro, Jorge Luis Borges, hubiera dicho "no los une el amor sino el espanto".
Ser aliado de Macri no trae ningún rédito electoral, como confirmaron Bordet, Urtubey y Schiaretti tras la paliza electoral que sufrieron en el 2017. A Pichetto, los decretazos lo dejan pedaleando en el aire.



¿Cómo puede materializarse esta unidad?
A través de las PASO, con un candidato K, un candidato del peronismo macrista que perdería seguro y algún candidato que tenga buena imagen y sea menos ríspido internamente. Si este último candidato finalmente triunfase, la suma de los votos de todos los sectores impediría que Macri gane en primera vuelta, y dejaría en buena posición al frente peronista para ir al balotage con Macri. La estrategia de la polarización que a Macri le sirvió para ganar en 2015 y 2017, no sería efectiva si la economía sigue siendo pésima para la mayoría de los argentinos y la calidad institucional sigue siendo una promesa de campaña, una promesa incumplida.
Si el gobierno nacional sigue teniendo como voceros a cavernícolas como Fernando Iglesias, el objetivo del peronismo de recuperar el gobierno nacional, no parecería tan lejano.
Además de que el PRO, como alguna vez lo definió Carlos Pagni "no es un proyecto político sino un proyecto biográfico", no va a jugar su mejor carta: María Eugenia Vidal presidenta en 2019. Los celos y los negocios van a llevar a que Macri sea nuevamente candidato, tal como anunció en su gira por Davos, acompañado del turista Gustavo Bordet.